Pedro Sánchez: ¡¡Esto es-to, esto es-to, esto es todo amigos!!

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Ayer compareció Pedro Sánchez para anunciar, animoso y animado, que antes de que termine el otoño se habrá vacunado a todo el mundo (le faltó poco para decir que él mismo lo hará) y que el día 9 de mayo se levantará, sin más, sin plan jurídico alguno, sin alternativa sanitaria digna de consideración, sin medidas adicionales, el estado de alarma. Adiós, pues, a las restricciones. ¡A todas! Se terminó la comedia. Fin de la escena. Como en los viejos dibujos animados Looney Tunes de la Warner Brothers, solo faltó que saliera el Pato Lucas o Bugs Bunny o el mismísimo Porky para decir, tartamudo y alegre, aquello de «¡¡esto es-to, esto es-to, esto es todo amigos!!». (La verdad es que los Looney Tunes siempre fueron muy superiores a Disney, tan relamido a veces de lugares comunes).
El caso es que ahora, el mismo Pedro Sanchez (me pregunto: ¿se llamará realmente así?), el mismo que dice haber estudiado en el Ramiro de Maeztu (¿de verdad lo hizo?), el Dr. Sánchez Castejón (omito la pregunta, por retórica) que tanto criticó la convocatoria electoral del 4 de Mayo (porque Madrid es un desmadre), el que mandó decir a los suyos que si votábamos el 4 nos infectaríamos todos, ese mismo (el hombre de la chaquetilla corta de campaña) levanta ahora de un ligero plumazo, como si fuera un caprichoso rey frívolo de pelucón blanco (la donna e mobile/ cual piuma al vento/muta d’accento, e di pensiero), todas las restricciones jurídicas de nuestros derechos.
«El Señor te quita la vida y te la da», dice un versículo bíblico, que el presidente ha interiorizado como nadie.
El poder absoluto, como no tiene límites, conduce al hombre normalmente al ridículo.
¿Realmente existe alguna razón, más allá del capricho o de la incompetencia, para levantar sin plan alternativo el estado de alarma? ¿Hemos derrotado, como dijo nuestro Bismarck líquido, al fin a este virus siniestro? Nadie lo sabe, nadie responde. Eso sí: que viene la ultraderecha, que viene, que viene.