Pobre Ateneo sin ventura. Por Alfonso J. Vázquez Vaamonde

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El Ateneo siempre fue un lugar abierto a la discusión antes de que se declarar un derecho fundamental, aun cuando existía la Santa Inquisición el Ateneo era un lugar donde se respetaba la libre opinión y, más aún, así constaba en su art. 13 “emitir cualquier suerte de ideas políticas, religiosas y sociales por radicales que sean y opuestas a las profesadas por los demás”, No puede sorprendernos, pues, que la invasión de los hijos de S. Luis diera fin a esa libertad, como ocurre en la actualidad con la reciente invasión de los hijos de D. Luis.

El Reglamento dice que el título de socio, “lleva implícito el cumplimento de todos los deberes y el gozo de todos los derechos que en él Reglamento se consignen”. Dejó de ser verdad en junio de 2021; desde entonces los socios sufrimos el “uso de medios antirreglamentario o poderes arbitrarios que impiden el normal funcionamiento de la Sociedad y desconozca a sus autoridades legítimas”. ¿Cómo es posible que la corrupción invada una sociedad libre?

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Muchas personas son víctimas de la violencia que soportan porque la gente de buena fe es pacífica y esperanzada contra toda esperanza. Tras esos abusos, los familiares y amigos de la víctima la animan a su denunciar, pero la víctima la soporta fruto del “síndrome de Estocolmo”. “Ha prometido que cambiará” dice la víctima. A veces ni eso; “yo creo que cambiará”. O añade “es que no se da cuenta”. ¿Cómo se puede caer en tal autoengaño? Las evidencias son objetivas y ostentosas y, más aún ilegales. No sé si la razón de soportar las violaciones nace del temor, de la esperanza o de la pereza: ¡a ver si viene Godot y lo arregle todo! Claro que también puede ser consecuencia de la falta de confianza en la justicia, o en que llegue tan tarde que en vez de una “tutela judicial efectiva” (art. 24.1 CE78) sólo haya “tutela judicial inefectiva”. Algunos dicen: en España las leyes están para proteger a los violadores, abusadores de niños, corruptos, etc. Muchas mujeres asesinadas tras pedir protección judicial la recibieron “inefectiva”. Muchos niños víctimas de acoso se han suicidado tras denunciarlo y no recibir apoyo. La ley no les sirvió.

Si eso ocurre en una relación interpersonal sin dinero por medio ¿qué cabe esperar si algunas asociaciones con fines culturales y no lucrativos se usan para negocios lucrativos y de poder?

Si eso ocurre en una relación interpersonal sin dinero por medio ¿qué cabe esperar si algunas asociaciones con fines culturales y no lucrativos se usan para negocios lucrativos y de poder? El largo poder de la mano oculta de la que Adam Smith nos quería proteger actúa a sus anchas. El socio estupefacto sufre la continua violación de sus derechos; se empieza por violar el más elemental derecho a hablar, luego por violar el más elemental derecho a ser contestado, luego por violar el más elemental a que no le callen a gritos; luego por violar el más elemental derecho a que las actas reflejen lo que se ha dicho en las reuniones en lugar de ocultarlo o falsearlo; luego por violar el más elemental derecho a poder consultar las cuentas; luego por violar el más elemental derecho a tener información documental previa a la toma de decisiones sobre asuntos sobre los que hay que decidir; luego por violar el más elemental derecho a que se certifique lo que consta en las grabaciones de las Juntas; luego por violar el más elemental derecho de no falsear las normas electorales publicando unas que violan el Reglamento; luego por violar el más elemental derecho de informar a todos los socios de que hay una proceso electoral; luego por violar el más elemental derecho de que los candidatos puedan ponerse en contacto con todos los socios para difundir sus programas. El culmen es falsear la designación de la Junta Electoral que debe “preservar y garantizar el buen desarrollo del proceso electoral y entender de las impugnaciones que se presenten”, tras violar el más elemental derecho de informar a todos los socios que hay elecciones, para que no puedan votar, o que puedan votar por correo si no residen en Madrid o están enfermos el fraude está servido. Lo está desde junio de 2021 en que se viola el Reglamento y se pretende consumar el próximo 31.05.2022. “No es ilegal”, dicen los corruptos, pero lo es: la corrupción domina sobre la ética que un día rigió la Sociedad española ¿Por qué no también en el Ateneo? Y recordamos a Juan del Encina: “…. todos te deben llorar/ Despoblada de alegría,/ para nunca en ti tornar./ Tormentos, penas, dolores,/ te vinieron a poblar. / Sembrote Dios de placer /porque naciesse pesar”. Estimado lector, aunque no seas socio del Ateneo, el Ateneo es tuyo; protégelo de la corrupción.

Alfonso J. Vázquez Vaamonde

Abogado -Exsecretario 1º del Ateneo