PP-PSOE y el fin de nuestra democracia. Por Juan Antonio de Castro

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Por Juan Antonio de Castro

Resulta patético en estos días constatar la deriva acomodaticia de dirigentes del Partido Popular  que, mecidos por la ola del tiempo, están convencidos de que tienen a su alcance y sin mover un dedo, la victoria con la que hace algún tiempo ni soñaban. ¿Pero qué victoria?

La principal victoria, que una gran mayoría de españoles queremos que ocurra, es que desaparezca del poder este gobierno inepto, dirigido por un Presidente mentiroso compulsivo y traidor a la Constitución y a España. Ante la previsible ausencia de mayoría absoluta para el PP, bastaría con que se entendiesen dicho partido y VOX con vistas a, o posteriormente a, las elecciones, y estaría hecho. Pues no. Hay quienes quieren complicar las cosas. Así, el Partido Popular ha empezado a mostrar abiertamente sus cartas. Este partido tiene meridianamente claro que los tiempos han cambiado y, ante la imposibilidad de llegar solo a mayorías absolutas,  entiende que es necesario pensar en coaliciones. ¿Pero en cuáles? Es aquí donde ese partido, en el que confiaron muchos españoles a lo largo de décadas, va anunciando sigilosamente, no vaya a despertar al votante adormilado por las vacaciones, que su idilio con un PSOE, en el que desaparezca el Sanchismo, tiene visos de ser mucho más que un ligue pasajero. Esto huele a amor del bueno, a un enlace anunciado. Feijoo no se atreve aún a pedir la mano y difundirlo públicamente, es solo cuestión de tiempo, el tiempo que tarden en cerrarse los colegios electorales de esos futuros y anhelados comicios. Mientras todo eso ocurre, no olvidemos que socialistas y populares vienen ya disfrutando juntos de trabajo en coalición, en particular desde despachos de abogados como ACENTO Public Affairs, donde conviven para quedarse con la mayor cantidad de migajas del pastel en su trabajo por “asesorar”, en el marco de las ayudas comunitarias que recibe España y, entre otros, con los proyectos Next Generation. Allí, esta consultora del socialista Pepe Blanco y el Popular Alfonso Alonso, y en la que trabajan el hijo del Popular Gonzalez Pons, la socialista Elena Valenciano y el socialista Antonio Hidalgo, entre otros, han duplicado en un año su cifra de negocios, para alcanzar los 4,5 Millones de Euros, con cerca de un millón de Euros de beneficio y multiplicando por cuatro su plantilla.

Para edulcorar un poco la píldora que nos van a hacer tragar lo Populares, nos dicen ahora que, para evitar enfrentamientos seculares que solo trajeron violencia y muerte en la historia política de España, y lograr una estabilidad duradera, es necesario que los polos antagónicos se unan. Claro, para repartirse el poder, cuatro años tú, cuatro años yo. Edificante, pero el Señor Feijoo sabe que todo esto es mentira. Lo que él sabe que sucede en realidad, es que el PP ha perdido toda autonomía política en Bruselas. Con los lobbies y Think-Tanks globalistas influyentes de fondo, los dirigentes populares se han arrodillado literalmente ante las directivas del Grupo Parlamentario al que pertenecen en Europa, así como de aquellas que les recomiendan/imponen varios altos funcionarios de Bruselas. Ya lo experimentamos cuando volvió Casado de aquellos lares y arremetió contra Abascal en aquella famosa moción de censura, mostrando la cara más trágica de lo que puede llegar a ser una auténtica traición, por parte del PP, a los valores que durante muchos años han venido compartiendo esos dos partidos. Lo vimos también cuando dirigentes de la Comisión le advirtieron al nuevo Presidente Popular de Castilla la Mancha que esperaban que ese tipo de entendimientos con VOX no se repitiese más en el futuro. La sumisión del PP a sus amos en Europa y más allá de ella, trazando una línea roja y dejando fuera de juego a VOX, es palmaria. No olvidemos que esa sumisión lo es, a su vez, a los poderes de la oligarquía empresarial que se dedica a privatizar la Res Publica a lo largo y ancho del mundo.

Los dirigentes del PP, con Feijoo al frente, saben de sobra lo que están haciendo y nos ocultan  lo más importante, y es que esa “Grosse Koalition”, ya sea porque gobiernen conjuntamente con el PSOE, o se apoyen puntualmente en sus votos para gobernar, representa la adhesión de España al pensamiento único, al Nuevo Orden Mundial con su Bildelberg, su Davos y a su Agenda 2030. En definitiva, el PP se ha hecho con todos los accesorios del set de la nueva “Barbie totalitaria” que no es ni PP, ni PSOE, sino la excrecencia de dos fuerzas políticas que comparten ideario común y totalitario globalista, con sumisión total a Bruselas, e incluso a la OTAN. Es preocupante que el nuevo concepto estratégico de la OTAN en Madrid promueva, por meros intereses económicos estratégicos, una nueva política global y agresiva, incluso contra China, por encima, muchas veces, de los intereses de nuestra nación.

Sin VOX, quedara fuera la defensa de la unidad de España, acrecentándose su fragmentación y las diversas derivas independentistas, el respeto y las obligaciones hacia la lengua común de todos los españoles, nuestras libertades en aspectos clave como es la seguridad nacional, la defensa de la libertad de expresión, la cultura de la vida y la lucha contra el aborto y la Eutanasia. El nuevo engendro político que significará esta deriva del PP hacia el PSOE representará la aceptación de las políticas aberrantes de defensa a ultranza de minorías LGTBIQ, de la inmigración, del feminismo extremo, de desdén con la institución de la familia, de la permisividad con las drogas, de políticas que debiliten la propiedad privada, y un largo listado de políticas alineadas con el credo globalista.

Con esta situación, el PP será el único responsable, a partir de ahora, del destrozo que se le haga a España con esa decisión política de enorme calado. Es cierto que desgraciadamente, y a lo largo de nuestra historia, muchos de nuestros compatriotas, al timón de nuestra gran nación, se plegaron a influencias de potencias extranjeras traicionando a España, pero esta vez es demasiado flagrante y amenaza nuestra independencia. Rechazar a VOX para gobernar, por mandato de fuerzas externas, traerá el globalismo totalitario a nuestra nación. Podría ser el fin de la democracia que hemos conocido hasta ahora. Si nos quejábamos del Sanchismo, preparémonos a lo que nos espera con esta pareja de amantes impuestos desde fuera.

Dicho todo esto, aún estamos a tiempo de reaccionar. No debemos esperar que cambie la actitud de un PP, que no va a hacer olas y esperará así que la corriente le lleve a las playas del poder. En cuanto al PSOE, sabe que si sigue en caída libre deberá renunciar al Sanchismo para seguir contando en la política nacional. En todo caso, no nos engañemos, el PSOE será siempre socialista y sus tics, los del marxismo cultural y su deriva globalista. En cuanto a Vox, no cambiará de rumbo y hará bien, pues es actualmente el único baluarte, en la política española, que no se dejará chantajear por los globalistas enemigos de la soberanía y los valores de nuestra gran nación. En las manos de cada uno de nosotros esta dar a conocer y difundir la amenaza que se cierne sobre España y en elegir muy seriamente a quien votaremos. Una amenaza que se va a ver acrecentada por la extremadamente peligrosa situación económica a la que nos enfrentaremos desde este próximo otoño. Esperemos que al menos esa crisis permita adelantar elecciones, porque de no ser así, los destrozos que este gobierno habrá hecho a España podrían ser irreversibles.