PP vota en favor de la Ley LGTBI de Castilla-La Mancha

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El PP se ha vuelto a sumar a una ley autonómica que responde a la ideología de género y promueve la «transición» sexual por problemas de disforia de género, pese a los riesgos indudables e irreversibles que dichas prácticas generan en los adolescentes.

Las Cortes de Castilla-La Mancha han aprobado con los votos a favor del PSOE, PP y Cs -los tres grupos con representación parlamentaria- el proyecto de ley de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI.

Con la aprobación de esta ley LGTBI en Castilla-La Mancha, solo dos comunidades autónomas no tienen una norma sobre este asunto, en concreto, Asturias y Castilla y León.

La ley dice tener como objeto la consolidación y ampliación de los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales o trans e intersexuales, y la adopción de medidas concretas mediante la puesta en marcha de políticas públicas en ese campo.

Prohíbe toda práctica de terapias y pseudoterapias de aversión, conversión o contracondicionamiento destinadas a modificar la orientación sexual, la identidad sexual, el desarrollo sexual o la expresión de género de las personas LGTBI.

Asimismo, uno de los objetivos fundamentales de esta ley es promover estudios que aporten datos sobre la realidad LGTBI y regular la garantía estadística de los mismos, al tiempo que se compromete con la protección de la infancia y la adolescencia e incluye la puesta en marcha de un sistema de acogida residencial para personas LGTBI en situación de especial vulnerabilidad o exclusión a causa de su orientación sexual.

Reproducimos a continuación parte de un artículo publicado por este mismo medio denominado «Los daños irreversibles de la transexualidad en la adolescencia» y que el lector puede encontrar en la sección de Civilización.

Lejos de los tratamientos inofensivos

«La testosterona espesa la sangre. Las chicas trans reciben una dosis de testosterona entre 10 y 40 veces superior a la que su cuerpo podría soportar normalmente para producir los cambios que buscan. Hay indicios de que las mujeres biológicas que reciben estas dosis de testosterona tienen un riesgo de infarto casi cinco veces mayor que el de las mujeres, y dos veces y media mayor que el de los hombres. Como la dosis se determina por el aspecto físico deseado -y no por el tratamiento de una enfermedad-, se basa en criterios estéticos, no médicos. La testosterona suele justificarse como tratamiento para la «disforia de género», pero los endocrinos que la recetan rara vez parecen evaluar su efecto sobre la disforia del paciente. En su lugar, examinan sus niveles de sangre para asegurarse de que la testosterona se mantiene dentro de los límites normales para un hombre. [Poco después de tomar hormonas masculinas, se producen cambios permanentes.

Si una chica biológica se arrepiente de su decisión y deja la testosterona, su vello corporal y facial probablemente se mantendrá, al igual que el crecimiento de su clítoris, su voz grave y quizás incluso la masculinización de sus rasgos faciales. Aunque se deben mantener dosis masivas de testosterona para que los efectos de la transición continúen, la eliminación de T no devuelve a la adolescente a su punto de partida. La testosterona también va acompañada de dolor y malestar. Existe el problema de la atrofia vaginal, pero también dolores musculares, calambres severos debidos a la endometriosis, aumento de la sudoración, cambios de humor y agresividad. Los efectos a largo plazo incluyen el aumento de las tasas de diabetes, accidentes cerebrovasculares, coágulos sanguíneos, cáncer y, como hemos visto, enfermedades cardíacas. En general, el riesgo de mortalidad aumenta. Existe un último riesgo inevitable, debido a que ninguna paciente en la tierra toma su tratamiento exactamente a la misma hora: en algún momento, una chica con T se inyectará un día o dos después de lo que debería. […] Después de todos estos riesgos y sacrificios sin sentido, al menos la disforia ha desaparecido, ¿no? De hecho, no hay estudios a largo plazo que demuestren que la disforia de género o la ideación suicida disminuyan tras la transición médica. A menudo, la disforia de una mujer joven aumenta con la testosterona, ya que se da cuenta de que, incluso con la voz, el pelo, la mandíbula cuadrada, la nariz redonda y la barba completa de un hombre, no parece del todo un hombre.»