EDITORIAL

¿Qué le espera al Perú?

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Lo que está sucediendo en el Perú es de una enorme gravedad y trascendencia. No solo afecta al país, sino a la región completa. Y no solo a la región, sino a la idea de la política, a la noción de soberanía y al lugar que deben ocupar los ciudadanos en la toma de decisiones.

Lo que ocurre en Perú es que una mafia narcoterrorista altamente fanatizada y con vocación política indudable (esta es la novedad de nuestro tiempo) se niega a renunciar al poder del estado. Necesita la estructura del estado para ejercer su negocio y para convertir a los ciudadanos en trabajadores-consumidores. Mutatis mutandis, es como si Sendero Luminoso le hubiera declarado la guerra del opio al Perú.

Sendero Luminoso se ha hecho con el control absoluto de parte de la izquierda peruana y de sus «masas populares». Consiguió colocar a un presidente títere al frente del país, y le ordenó después dar el -tembloroso – autogolpe que condujo a su destitución, arresto y encausamiento. Interrumpida la operación por la fuerte institucionalidad del país, Sendero  Luminoso -que ha dado sobradas pruebas de ser la organización terrorista más sanguinaria de la historia, lo cual no es poco- ha decidido incendiar las calles, tomar literalmente el sur de país y llevar a los peruanos a la siguiente dicotomía: o narcoestado o guerra civil.

La maniobra de Sendero Luminoso cuenta con el respaldo  de los líderes del Grupo de Puebla.

¿Que se puede esperar? Sendero Luminoso no solo es una de las más importantes organizaciones de cultivo, transformación y tráfico de coca del continente sino que está extendiendo a velocidad de vértigo el cultivo del opio. Cuenta con verdaderos ejércitos de mercenarios pagados con ingentes cantidades de dinero. Compra armas en el mercado negro. Su siguiente objetivo consiste en «segregar de facto» parte del territorio peruano, como en su día hizo la narcoguerrilla colombiana, en cuyos feudos el estado colombiano brillaba por su ausencia.  A tal fin usará el «indigenismo político».

¿Que le espera al Perú? ¿La victoria del narcoestado sobre el régimen constitucional? ¿La segregación del país, fáctica o jurídica? ¿La guerra civil? El camino no es fácil. Afortunadamente, el país tiene una fuerte institucionalidad y un impecable sistema judicial. Sus Fuerzas Armadas, plenamente democráticas, son de alto nivel. Los partidos políticos comienzan a reaccionar. Una mayoría natural de su sociedad está ciertamente preocupado y alerta. ONG’s y fundaciones como IDEA (un foro internacional integrado por personalidades de la vida política y cultural iberoamericana) están dando la batalla. Pero los peruanos necesitan el respaldo inequívoco de los Estados (americanos y europeos) que todavía merecen ese nombre para erradicar a esa mafia política que es mucho más poderosa, y también más peligrosa, que la célebre Camorra, la Cosa Nostra, la Sacra Corona Unita o la Ndrangheta, o que todas ellas juntas. ¿Que está haciendo la U.E? ¿Que está haciendo España?