¿Qué les pasa a los jóvenes con Dios? Por Alba Vila

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El otro día me picó la curiosidad cuando vi un documental sobre el mundo de las instagramers, ‘De profesión, influencer’.

Una hora de documental en la que se intentaba mostrar la vida de esas chicas, que por azar o por esfuerzo, han conseguido llegar hasta miles de jóvenes que quieren seguir sus pasos y ser como ellas. No vamos a engañarnos, es un documental lleno de declaraciones de muchas personas ‘del mundillo’ con cosas que muchos ya sabíamos. Nada nuevo.

Sin embargo me llamó mucho la atención cuando la protagonista, Grace Villareal, se viene abajo.

Pongamos al lector en situación muy brevemente. Grace Villareal comenzó como youtuber especializada en tutoriales de belleza y moda y cuenta con decenas de seguidores en las redes. Tiene 31 años, se casó a los 20 y tiene tres preciosas hijas. Cuenta en ese documental que con el nacimiento de su segunda hija comenzó a ver fotos en su álbum del móvil y de repente se dio cuenta de que casi no tenía fotos de su pequeña, y de que había sido absorbida por el mundo de mostrarse ante los demás. Fue entonces cuando se rompió su burbuja y sintió que no era feliz al 100% y que se había alejado mucho de Dios.

Grace ya había confesado esto a través de un vídeo en las redes sociales en las que afirma que para ella el centro de todo es Dios pero que no lo había puesto como prioridad en su vida.

Su testimonio provocó entonces un aluvión de opiniones en todas las direcciones. Muchas eran burlas, unfollows y críticas.

Pero, me pregunto, ¿qué les pasa a los jóvenes con Dios?

En tiempos en los que parece que han activado el ‘easy mode’ y en los que llenan su vida de cosas vacías, parte de las nuevas generaciones tienen miedo a decir que son creyentes. Algunos influenciados por las corrientes progres, no conocen sobre Dios más de lo que escucharon por allí y por allá, de mentiras y equivocaciones.

Así que si estás leyendo esto, dale al pausa, olvídate del ajetreo diario, aléjate del ruido y párate a pensar si todas tus decisiones están yendo por el camino correcto. Si es realmente lo que quieres hacer en tu día a día y si va en línea con tus valores y principios. Dios no obliga, no impone, es desinterés. Nos salva.