Tensión Rusia-OTAN por Ucrania

R. Unido: Moscú quiere instalar un «dirigente prorruso» en Ucrania

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Estados Unidos califica  la denuncia británica de «altamente preocupante», mientras Rusia la tilda de acto de «desinformación»

El gobierno de Reino Unido denunció ayer que posee informaciones fidedignas sobre maniobras de Rusia para «instalar un dirigente prorruso en Kiev», en momentos en que crecen los temores de que Moscú lance una invasión a Ucrania.

Según un comunicado del Foreign Office, los servicios de inteligencia rusos mantuvieron contacto con varios políticos ucranianos y «el exdiputado Yevhen Murayev es considerado como un dirigente potencial» de esta exrepública soviética, «aunque no el único».

La secretaria de Relaciones Exteriores, Liz Truss, citada en el comunicado, afirma que el informe revela «la magnitud de la actividad rusa destinada a desestabilizar Ucrania».

Truss insta a Rusia a iniciar una «desescalada» y a «poner fin a sus campañas de agresión y desinformación, prosiguiendo el camino de la diplomacia».

Estados Unidos ha calificado dichas informaciones como «profundamente preocupantes». «Este tipo de planes son profundamente preocupantes. El pueblo ucraniano tiene el derecho soberano de determinar su propio futuro y respaldamos a nuestros socios democráticamente electos en Ucrania», ha declarado la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Emily Horne.

Rusia, sin embargo, ha salido al quite de las afirmaciones de los servicios británicos. El Ministerio ruso de Relaciones Exteriores rechazó lo que calificó como «desinformación» de Reino Unido. «Desinformación que hizo circular el gobierno británico, es otra muestra de que los países de la OTAN, encabezados por naciones anglosajonas, son los que están provocando tensiones sobre Ucrania«, indicó el ministerio ruso en Twitter.

Estas acusaciones se publican al día siguiente de que los jefes de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, y estadounidense, Antony Blinken, se reunieran en Ginebra para tratar de rebajar las tensiones en la frontera ruso-ucraniana y acordaran proseguir sus conversaciones la semana que viene.  

El Kremlin niega cualquier intención bélica, pero condiciona la desescalada a tratados que garanticen la no expansión de la OTAN, en particular a Ucrania, así como la retirada de la Alianza Atlántica del este de Europa. Algo que los occidentales consideran inaceptable.

El martes pasado, la Casa Blanca afirmó que el presidente ruso Vladimir Putin podría ordenar el ataque «en cualquier momento» y advirtió que occidente «no descarta ninguna opción».

El jefe de la Armada alemana, Kay-Achim Schönbach, descalificó el escenario de una invasión rusa de Ucrania como «sinsentido«. Sus declaraciones provocaron su fulminante dimisión.