Rato va a juicio sin ser acusado de ninguno los delitos por los que fue detenido

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El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato ha lamentado este viernes tener que sentarse en el banquillo por la investigación sobre el origen de su fortuna, a pesar de que no se le acusa de ninguno de los delitos que motivaron su detención en abril de 2015.

El exministro, que se ha desplazado hasta los juzgados madrileños de la Plaza de Castilla para recoger el auto de apertura de juicio oral, ha asegurado en declaraciones a la prensa que los delitos fiscales que se le atribuyen hacen referencia a trabajos profesionales efectuados a través de sociedades.

Se trata de una «práctica habitual en profesiones liberales», ha indicado, que en otros casos, «como expresidentes del Gobierno o exministros del actual Ejecutivo, nunca han sido llevados por la vía penal».

La detención de Rato por la ONIF dio la vuelta al mundo y el ex Director Gerente del Fondo Monetario Internacional fue objeto de una lapidación pública y de un linchamiento mediático sin precedentes precisamente por la hipotética comisión de unos delitos que, sin embargo, ahora ya no motivan su procesamiento.

Una de las defensas ha recurrido el importe de las fianzas impuestas al no entender los criterios en los que se había basado el juez para cuantificarlas, a lo que el titular del juzgado ha argumentado que fueron fijadas en función del escrito de acusación de la Fiscalía Anticorrupción.

Una explicación que no ha convencido a las defensas, que han anunciado un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid.

En su auto de apertura de juicio oral, el magistrado impuso más de 220 millones de euros de fianza al conjunto de los acusados, que contaban para ello con un plazo de un día para asegurar futuras responsabilidades; de no hacerlo, el juzgado dictará el embargo de sus bienes.

La más elevada recae, precisamente, sobre Rato, al que se solicitan 65,1 millones de euros.

El caso comenzó en la primavera de 2015, a instancias de la ONIF, Oficina Antifraude dependiente de Hacienda, que alertó a la Fiscalía de Madrid de presuntas irregularidades en el patrimonio del expresidente de Bankia y procedió a la detención de Rato. Se da la circunstancia de que la ONIF dependía del entonces Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La denuncia de Antifraude se producía apenas 24 horas después de que el 14 de abril trascendiera que el exvicepresidente estaba siendo investigado por la unidad de inteligencia financiera, el Sepblac, dependiente del Ministerio de Economía, por un posible delito de blanqueo tras acogerse en 2012 a la amnistía fiscal a la que se adhirieron 30.000 contribuyentes.

Seis años después de aquella denuncia inicial, ninguno de los delitos que se le imputaban causan la apertura del juicio oral.

La Audiencia de Madrid será el órgano encargado de juzgar al exministro por presuntos delitos fiscales, blanqueo y corrupción entre particulares, este último a raíz de los contratos de publicidad que Bankia adjudicó a las agencias Zenith y Publicis.

No así de la falsedad continuada e insolvencia punible de la que le acusaba Anticorrupción en su escrito, y es que -argumentó el magistrado en su auto- en ningún momento ni las pesquisas ni la propia causa han determinado tales infracciones.