¿Realmente la Unión Europea nació para esto…?

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Cisma en el seno de la Unión Europea, y desafortunadamente, se podrán imaginar de qué lado está España. Primero llegó el Informe Matic, que pretende convertir el derecho al aborto en un derecho humano, así como acabar con la objeción de conciencia. Informe, por cierto, finalmente aprobado. Después, llegaría hace pocas semanas la amenaza a Hungría ante su mal denominada ley anti LGTBI, y después la pregunta de qué es realmente la Unión Europea, que parece que se ha convertido en una institución al servicio de los lobbies.

Pero la lectura que cualquiera podría sacar de qué está pasando con la Unión, ya la hizo el líder de Eslovenia en medio de la polémica generada por la ley de Orban. El primer ministro esloveno, Janez Jansa, puso sobre el tapete hace pocas semanas las dificultades para compartir unas bases comunes en las que asentar el proyecto de la Unión. 

Aliado, junto a Polonia y Hungría, en la legislación en contra de la presencia de contenidos sexuales en colegios, defendió que la Unión trata de imponer “valores europeos imaginarios”, lo que podría llevar a un colapso de la misma.

Y el colapso ha llegado. Porque el mismo Primer Ministro contrario a esos valores imaginarios de la Unión, es quien ocupa ahora el cargo de presidente rotatorio de la institución comunitaria.

¿Quieren saber cómo es Jansa? Vean este titular de El País: «Janez Jansa, el populista que desafía a las instituciones europeas». Así lo tacha el diario El País, mismo diario que tacharía a la formación de Abascal de fascista o de extrema derecha. 

Desde este mes de julio y hasta el próximo diciembre, será Eslovenia quien ocupe la presidencia rotatoria del Consejo Europeo, algo que ha generado incertidumbre en una Unión totalmente deteriorada. 

Porque, ¿qué hay detrás de todo esto? En otros medios, escuchará que Orban o Jansa estimulan los discursos de odio, o que el miedo mayor de la Unión es que se vulnere la independencia judicial… Pero la realidad no es ni mucho menos esa, sino más bien, que unos se han alienado totalmente a las políticas al servicio de ideologías en la Unión, mientras que otros pocos, como es el caso de Orban, de Polonia o de Eslovenia, se niegan a ser colonias de la institución. 

La prueba de ello, la resolución del alto tribunal polaco hace tan solo dos días: el Tribunal Constitucional de Polonia se ha postulado a favor de la primacía de la legislación polaca sobre la europea en caso de conflicto entre ambas y en respuesta a una iniciativa planteada por el gobierno.

De ahí, el temor de la organización, cuyos socios dominantes están desde hace tiempo, preocupados. La última la conocíamos: tras la persecución a Hungría por una ley votada por su propio parlamento, llegan, de la mano de la Comisión Europea, acciones legales contra Polonia y Hungría por violar los derechos de las personas LGTB.

Y es que estas naciones “preocupan” desde hace tiempo a los socios dominantes de la UE, que temen que la nueva legislación introducida pueda socavar las políticas de Bruselas. Desasosiego que se ha acrecentado con la llegada de Eslovenia a la presidencia.

Pero recordemos el hilo conductor: ¿cuáles son, realmente, los valores de la Unión? Valores al servicio de minorías, de ideología, cada vez más lejos de la realidad de Europa, cada vez más lejos de los europeos. Así se ha expresado el eurodiputado de Vox, Jorge Buxadé en redes sociales:

Y es que la última pregunta, esa que nadie se atreve a hacer es ¿realmente la Unión Europea nació para esto?