Guerra de Rusia contra Ucrania

Rusia controla Mariúpol, salvo la planta Azovstal, que Putin pide «sitiar» por inexpugnable

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El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, informó ayer a Vladimir Putin que las fuerzas rusas controlan «todo» Mariúpol a excepción de la planta siderúrgica de Azovstal, último reducto de la resistencia ucraniana, donde continúan atrincherados 2.000 combatientes ucranianos. Según las autoridades ucranianas, en la planta también habría civiles.

En un vídeo difundido por la televisión rusa, Putin explica a Shoigu que no quiere que la planta sea asaltada porque los soldados rusos podrían quedar atrapados en su interior. En su lugar, ha ordenado «sitiarla» para que ni una «mosca» pueda escapar.

En su encuentro con su ministro de Defensa, Putin ha alardeado del «éxito» de la ofensiva en la ciudad portuaria, que ha sido sitiada durante semanas ante una feroz resistencia ucraniana.

Mariúpol formaba parte de uno de los puntos estratégicos de la invasión rusa porque permite conectar Crimea, bajo control ruso, con las zonas separatistas del Donbás.

Rusia dio este miércoles un nuevo ultimátum a las fuerzas ucranianas que resisten en la planta metalúrgica para que depongan las armas. Se trata del tercer llamamiento en cuatro días a las tropas ucranianas, después de que tanto el domingo como el martes expirasen esos plazos sin que se produjera esa rendición.

Azovstal, un símbolo de la resistencia

Casi noventa años después que su primer horno comenzara a producir hierro fundido, la planta metalúrgica Azovstal de Mariúpol, una de las mayores acerías de Europa, se ha convertido en el símbolo de la resistencia ucraniana a la invasión rusa. Sus instalaciones, que están en el sureste del ciudad y abarcan una superficie de once kilómetros cuadrados, son un reducto prácticamente inexpugnable para las tropas rusas.

Sus naves y vías de comunicación subterránea ofrecen a las fuerzas ucranianas posibilidades de resistir, mientras tengan munición, al avance de la tropas rusas y de las milicias de la autoproclamada república popular de Donetsk pese a la enorme superioridad de éstas tanto numérica como en potencia de fuego.

La planta metalúrgica no es la primera vez que sufre los estragos de una guerra: entre 12 septiembre y el 8 de septiembre de 1941, ante el avance de las tropas hitlerianas, los principales equipos de Azovstal y su personal fueron evacuados a los Urales en 600 vagones de ferrocarril. Durante la ocupación alemana Azovstal pasó a llamarse Fábrica Nº1 de Azov y fue traspasada al consorcio Krupp. En septiembre de 1943, en plena contraofensiva soviética, antes de abandonar Mariúpol las tropas de la Wehrmacht volaron la principales instalaciones de la planta metalúrgica.

Casi dos años después, en julio de 1945, a punto de concluir la Segunda Guerra Mundial, fue puesto en funcionamiento el alto horno Nº3, hito que marcó el renacimiento de Azovstal.

Tras la desaparición de la Unión Soviética, en 1991, la planta pasó a ser propiedad del Estado ucraniano, cuyo Gobierno cinco años después la incluyó en su programa de privatizaciones. En 2006, Azovstal pasó a formar parte del grupo Metinvest, controlado por Rinat Ajmétov, el oligarca más rico de Ucrania, con una fortuna estimada en 7.600 millones de dólares por la revista Forbes.

La planta, tenía una capacidad productiva anual de 5,7 millones de toneladas de hierro fundido, 5,3 millones de toneladas de acero de convertidor y 4,7 millones de acero laminado. Azovstal era la principal productora ucraniana de láminas de acero de entre 6 y 200 milímetros de grosor y de entre 1,5 y 3,3 metros de ancho para la construcción naval y de tuberías de gran diámetro para gasoductos y oleductos.

Además, la siderúrgica era la única planta del país que producía raíles de ferrocarril de trocha ancha. Según el teniente de alcalde de Mariúpol, Serguéi Orlov, ya a mediados de marzo los bombardeos rusos inutilizaron Azovstal, cuyo futuro es ahora completamente incierto.