Sahara Occidental

Sahara Occidental. Por Rosa Maria Arteaga

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Por Rosa Mª Arteaga (*)

Lo mas cómodo sería no hacer nada… Yo lo que tengo que defender son los intereses de los españoles… Palabras del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez en el Congreso el día 30 de marzo de 2022 al responder a las preguntas de los diputados sobre la carta remitida al Rey de Marruecos afirmando que la solución más realista es la posición marroquí de considerar al territorio del Sahara Occidental Comunidad autónoma de Marruecos.

Traición, incumplimiento de resoluciones de la ONU y del derecho internacional, decisión autoritaria y unilateral del Presidente del Gobierno sin contar con el resto de las fuerzas políticas … Ese es un resumen casi unánimemente repetido por los Diputados en la sede del Congreso aquel día.

«Los intereses de los españoles». Afortunadamente en los días siguientes a que Mohamed VI hiciera pública la «carta» ha sido exhaustivo el recordatorio extraoficial de la cronología de hechos objetivos: vergonzosa descolonización, abandono de los ciudadanos españoles saharauis habitantes del Sahara, resoluciones de la ONU a favor de un referéndum de autodeterminación.

Bien es cierto que nunca se ha visto en la comunidad internacional interés por pasar de las palabras a los hechos y mucho menos en España o Marruecos. Años mareando la perdiz hasta imponer incluso la pregunta de la consulta: ¿Qué prefiere Vd. sr/a saharaui, autodeterminación o estatuto de autonomía de Marruecos?; pero ni siquiera para esa propuesta el referéndum se convoca. A pesar de todo quedaba todavía lo simbólico frente a la continua e ilegítima ocupación territorial y el acorralamiento de la población del Sahara Occidental: una vaga esperanza que podía mantenerse si Ud. Sr. Presidente y los que le mandan “no hubiera hecho nada” ni hubiera tomado partido a favor de Marruecos.

De qué «intereses» hablaba el Presidente que no se nos alcanza a comprender si no se nos explica.

Puede uno imaginarse que en los tiempos que corren, y parece ser que al menos desde que se gestara la transición democrática, los miembros de un Gobierno se deben a quienes permiten primero las cabeceras de las listas electorales y luego la elección por parte de los ciudadanos.

Lo que se ha agravado para los electores desde que la búsqueda de un nuevo Orden Mundial está en marcha, es la velocidad con que una vez alcanzado el poder por quien «corresponda» se arrogan una representatividad absoluta, correa de transmisión de sus mentores, que se adivinan, aunque no sea fácil citarles con exactitud.

En varias ocasiones el Presidente del gobierno señaló a mandatarios europeos que opinaban lo mismo que él expresaba en la carta y que se habían adelantado a ponerlo de manifiesto, Francia y Alemania… En 1986 se hizo efectiva la pertenencia de España a la Comunidad Económica Europea y desde entonces no han dejado nuestros representantes de pronunciarse a favor del proceso de cesión de soberanía a la superestructura de la Unión. Pasar de la modificación de los sucesivos Tratados a promulgar una Constitución única para todos no ha sido factible por temor a los resultados adversos de preceptivos referéndums en la mayoría de los estados, así que pasito a pasito son los mecanismos legislativos de la Unión los que elaboran las leyes que se trasponen sin discusión a los ordenamientos internos y el sistema democrático no es más que un corsé donde se estruja la libertad de los pueblos para elegir su propio destino.

La democracia entendida como posibilidad de intervención ciudadana en las cuestiones que les afectan fue siempre limitada, tanto dentro como fuera de los países, pero el funcionamiento autoritario no ha hecho más que afianzarse a lo largo de las últimas décadas en todos los niveles del funcionamiento político.

El ejemplo más inmediato lo hemos tenido en la Declaración de Pandemia de la OMS que promovió una situación de excepcionalidad para cambiar en dos años las relaciones de los ciudadanos con sus administraciones públicas, la estructura social, económica y laboral de la sociedad. Cuando algo no se comprende bien hay que esperar a los resultados para analizarlos con perspectiva; la cuestión es que para entonces en el caso del Sahara pretenden que todo esté decidido y ejecutado.

Así que adivinar qué entiende el Presidente por nuestros «intereses» es un misterio que podremos desvelar en el plazo que los que «mueven los hilos» necesiten para estar conformes con un nuevo reparto del mundo, caiga quien caiga.

(*) Rosa Maria Arteaga Cerrada.  ExMadristrada de la Audiencia Nacional y Asesora de la Liga Española Pro-Derechos Humanos y Federación Internacional Pro-Derechos Humanos-España