Semana Santa

Salamanca devuelve la pasión y admiración por el Cristo de la Paz y del Amor

|

(EFE).- El paso por el Puente Romano de Salamanca y la subida a la plaza de Anaya, por la empinada calle de Tentenecio, ha vuelto a llenarse de salmantinos y turistas ávidos de una de las procesiones más emblemáticas de la capital salmantina, la del Cristo de la Paz y del Amor y de Nuestra Madre.

Como todos los Jueves Santo, a excepción de los tres últimos años que no pudo salir por la pandemia y la lluvia, en 2019, esta Hermandad ha regresado a la noche, a procesionar por el centro de Salamanca, acompañada por la pasión y admiración ante una de las hermandades más seguidas por los salmantinos.

El paso por el Puente Romano, que este Jueves Santo ha tardado más de una hora y media en recorrer 600 metros, es uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa salmantina, con cofrades vestidos de hábito blanco monacal, con escapulario y capucha, ceñido a la cintura con soga de esparto, acompañados por el sonido de las viejas matracas, e iluminados con faroles y la luz de la noche, que dan una imagen de recogimiento y sencillez.

Para Manuel González Rodríguez, hermano mayor de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, «es muy ilusionante volver después de tres años, por regresar a cargar con las imágenes y por mostrar la fe en las calles de Salamanca», ha asegurado a Efe.

Además, este año ha regresado este desfile procesional con las ganas de «celebrar el 50 aniversario», pues fue fundada en febrero de 1971, y lo ha hecho después de salir de la iglesia del barrio de El Arrabal con el Cristo de la Paz y del Amor en silencio, mientras que en años anteriores lo hacía sobre el toque de la marcha real, en un sobrecogedor silencio mientras que al toque de oración ha sido elevado al cielo.

«Con esta forma de salir hemos querido recordar a los hermanos que nos han dejado. De la misma manera que en la Plaza de Anaya vamos a hacer un acto de apoyo por la paz, en un momento tan convulso, y por los fallecidos estos años por la pandemia», ha agregado el hermano mayor Manuel González.

Y como continuación de estas celebraciones por el 50 aniversario, en el desfile procesional se han podido contemplar dos sábanas que se sacaban hace años y que habían dejado de salir en procesión, además de carteles con mensajes políticos de hace años.

Otro año más, miles de personas se han congregado en el Puente Romano y en los aledaños para seguir de cerca el inicio de un desfile procesional cargado de recogimiento y sencillez en el que más de 200 hermanos portan las imágenes y han disfrutado de una subida intensa y bella por la calle Tentenecio, acompañada del sonido de viejos instrumentos del campo como las matracas , esquilas y tablas, además de una cruz que va tras la banda de cornetas y tambores de la propia cofradía y antes del paso de la Virgen.

A las 22,20 horas la procesión dejaba atrás el Puente Romano para comenzar a subir por la calle Tentenecio, en una subida muy compleja para los costaleros que cargaban los dos pasos.

Las imágenes convierten a esta procesión en su punto imprescindible, ya que se trata del Cristo del Amor y de la Paz, anónima del siglo XVII, que es portado a hombros por más de 90 hermanos, mientras que más atrás, más de cien mujeres llevan a hombros la imagen de María Nuestra Madre, una figura tallada en 1987 por el imaginero zamorano Hipólito Pérez Calvo, que viste de blanco y con un rosario de plata en su mano derecha.