Sánchez baraja una crisis de gobierno

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Después de batacazo electoral del PSOE, que ha pasado de ser la primera a la tercera fuerza política en la Comunidad de Madrid, son muchas las voces que están clamando desde Ferraz y desde el grupo parlamentario socialista en el Congreso para que Pedro Sánchez, noqueado desde el 4 de mayo, tome de alguna manera la iniciativa política.

Sánchez tiene poco margen de maniobra. La estrategia de las mociones de censura, que surgió de Moncloa y en la que el presidente se implicó en persona, ha sido un desastre. La imposición del candidato en Madrid, obra del presidente del gobierno, frente al sentir mayoritario de partido socialista en Madrid, ha sido otra catástrofe. La campaña electoral, dirigida desde la presidencia del gobierno, ha traído como consecuencia el sorpasso de Mas Madrid y el peor resultado electoral del PSOE en Madrid de toda su historia. Ferraz y el grupo parlamentario miran hacia Moncloa pidiendo responsabilidades. «Alguien tiene que pagar este desastre».

Muchas voces del PSOE consideran que el gran error fue plantear las elecciones como una batalla de la izquierda en bloque contra un supuesto fascismo inexistente, siguiendo la estela de Pablo Iglesias. El PSOE le ha hecho la campaña a Iglesias y a Mónica García.

Para calmar los ánimos, a corto plazo, a Pedro Sánchez solo le queda abrir de inmediato el melón de la crisis de gobierno.

Fuentes de Moncloa apuntan en esta dirección. Al parecer, el presidente está ya trabajando en un profunda renovación de su Ejecutivo, para cambiar el ambiente mediático y social de la derrota electoral y dar un impulso a la legislatura. Pasar pagina.

La crisis de gobierno tendría tres objetivos: reducir carteras ministeriales para lanzar un cierto mensaje de autoridad; soltar, de alguna manera, lastre de ministros de Podemos para dar un cierto giro hacia la socialdemocracia, y apartar a los ministros que mayor erosión han sufrido en los últimos tiempos.

Muchos nervios en los Ministerios. Preocupación en Moncloa. Enfado monumental en Ferraz y rumores de crisis en el grupo parlamentario. Al presidente se le ha terminado la Baraka.