Pegasus: el Sánchezgate catalán

Sánchez intenta escapar del «bochorno Pegasus» con una ley de secretos y la reforma del CNI

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Pedro Sánchez ha intentado escapar en la sesión de control de Gobierno del «bochorno Pegasus» anunciando una futura reforma de la le ley de secretos oficiales y del control sobre el CNI.
El jefe del Ejecutivo, después de haber dedicado media hora de su intervención a acusar al PP de corrupción, ha dado un salto más adelante diciendo que era «impostergable» aprobar una nueva ley sobre información clasificada, ya que la actual data de 1968, y ha subrayado que con la reforma del control judicial del CNI habrá aún más garantías para los derechos individuales de las personas.

La ley por la que se creó el CNI data de 2002, y remite a su vez a una ley orgánica complementaria sobre el control judicial previo de sus actuaciones cuya reforma es la que ha anunciado Sánchez.

«Vamos a continuar trabajando para redoblar la seguridad y blindarla lo máximo posible en el futuro», ha recalcado, tras anunciar que la máxima responsable del CNI acudirá a dar cuentas anualmente al Congreso.

El presidente del Gobierno atraviesa sus horas de mayor desprestigio y debilidad parlamentaria. Todos los grupos han criticado su intervención «surrealista».
Sánchez ha recurrido al caso Kitchen y a que se va a alinear la directiva de inteligencia al marco de la estrategia de seguridad nacional de 2021 con el objetivo de aumentar las capacidades de los servicios de inteligencia y también se va a reforzar la cooperación entre el Centro Criptológico Nacional y los organismos encargados de la ciberseguridad. Pero ni una sola explicación sobre Pegasus y los espionajes realizados por el estado mediante dicho instrumento.

El presidente del Gobierno ha asegurado que la actualización de la estrategia de seguridad nacional y ciberseguridad, la nueva ley de secretos oficiales y la nueva ley orgánica del control judicial del CNI, evitarán que estas brechas de seguridad que se han producido puedan hacerlo en el futuro. es decir, ha vuelto a responsabilizar a los servicios de inteligencia de lo ocurrido con Pegasus.

Sánchez ha reconocido que la declaración de independencia y los sabotajes en Cataluña fueron una enorme fuente de preocupación para la seguridad nacional, y de ahí que se solicitara autorización para actuar y el juez acordara las medidas oportunas.

Pero ha afirmado que las actuaciones de los servicios de inteligencia no están sometidos a una decisión discrecional del Gobierno en general ni de él en concreto. Es decir, de nuevo ha responsabilizado al CNI.

«El Gobierno no decide sobre las decisiones operativas de los servicios de inteligencia. Eso ha podido pasar con otros gobiernos, pero jamás conmigo, y les garantizo -ha apostillado- que no pasará».

Los espionajes no reconocidos a dirigentes independentistas por el Centro Nacional de Inteligencia, que ha subrayado que no han sido probados, ha dicho que serían ajenos a la administración española, sin especificar que otra administración distinta de la española estaría detrás de los espionajes.