Carta abierta sobre Gibraltar LIII

Sánchez y Tariq Ibn Ziyad. Por Enrique Dominguez Martinez Campos. Coronel de Infantería

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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (LIII)

 

Queridos Amigos: Parece que el presidente de la Confederación de la Policía Europea (Eurocop) no está muy contento con la Real Policía de Gibraltar (RPG) cuando esta última abordó una lancha de narcos con el resultado de dos muertos hace unos meses. Fue la noticia aparecida el 7 de abril en la prensa gibraltareña. La Eurocop acusa a la RPG de falta de liderazgo en la resolución de este asunto. Pero yo me pregunto, ¿solo en la resolución de este asunto?

Aquel mismo día, Adelante Andalucía, escisión de Podemos en ese cantón autonómico, por medio de su parlamentaria Angela Aguilera, se quejaba ante la Junta de Andalucía del retraso en las medidas que debían haberse tomado en el Campo de Gibraltar desde los tiempos de la presidente Susana Díaz y el ministro Zoido, cuando en marzo de 2018 prometieron, y prometieron, y prometieron… La una del PSOE y el otro del PP.

Dijo Aguilera que “creímos que vendría el empleo para los 35.000 parados, que vendría ese vergonzoso tren Algeciras-Bobadilla, que se acabaría con la interinidad de los maestros, que se acabaría con el absentismo escolar, que se dignificaría la sanidad pública, que habría futuro para los jóvenes que acababan en el narcotráfico…”. Y añadió algo importante: “Ustedes, con sus 112 medidas urgentes… no han dado dignidad a esos 10.000 trabajadores que tienen que cruzar todos los días una frontera porque su Patria no es capaz de darles de comer”.

Es cierto que esta expodemita perteneciente a la rama de Teresa Rodríguez y el Kichi, no mencionó en ningún momento a Gibraltar como colonia militar británica. Pero en sus palabras refleja una realidad que comparto en buena medida. Porque dice cosas que podían haberse solucionado hace muchos años si no se hubiera gastado la Junta andaluza, los sindicatos de clase y otros listos cientos de millones de euros en juergas y langostinos, en lugar de dar trabajo a esos 10.000 españoles.

Por su parte, el consejero de Presidencia, Administración Pública e Interior de la Junta, Elías Bendodo, dijo que se había cumplido ya el 75% de las medidas para el Campo de Gibraltar después del Brexit. ¿Acaso no estaba entre ellas acabar con la humillación de esos 10.000 trabajadores españoles que tienen que trabajar en la colonia militar británica para ayudar a éste a sobrevivir por tiempo indefinido?

El 9 de abril nos enteramos que en Gibraltar se van a desarrollar, por tercera vez en lo que va de año, unos ejercicios militares que van a durar 19 días, del 11 al 28 de abril. Los soldados transitarán por las calles de la ciudad con equipo de combate completo y sus armas sin munición. A estos ejercicios terrestres hay que añadir los que realiza la Royal Navy a base de reforzar las Unidades en Gibraltar y los ejercicios de tiro naval real en aguas jurisdiccionales españolas.

Todo esto viene a confirmar lo que a lo largo de todas estas cartas he escrito en relación con el valor geoestratégico esencial que da GB a Gibraltar. Es eso fundamentalmente, lo que le da un valor militar inigualable. Lo de Picardo, Bossano, la oposición gibraltareña, las cuentas de la colonia y los 30.000 ratoncillos que viven en esa jaula con la puerta abierta, así como sus “relaciones fraternales” con los colaboracionistas españoles de todas las especies, no son sino juegos florales para tener entretenido al personal. A unos y a otros.

Lo único que realmente le interesa a GB es mantener su colonia militar en suelo español. Por encima de todo. Lo de compartir negocios, bienestar económico, soberanía y otras sandeces, son cosas de los despistados, ineficaces y nada resolutivos gobiernos de España desde hace más de 40 años.

Además, estos ejercicios vienen a decirnos a los españoles que, si no hay acuerdo entre GB y la UE para que los 30.000 ratoncillos, con Picardo al frente, puedan seguir entrando y saliendo de la jaula sin restricciones, lo que queda en Gibraltar es lo único que de verdad le interesa a GB: su poder militar allí a costa de la integridad territorial de España y de su soberanía. ¿Se enterarán alguna vez los del PSOE y los del PP de esta realidad? Bueno, soy de la opinión que los del PSOE, con sus amigos comunistas, separatistas, filoetarras y antisistema, no se enterarán jamás. Mejor dicho, no querrán enterarse nunca, a no ser que ese partido desapareciera como en la mayor parte de las naciones de Europa.

En otro orden de cosas, el sindicato de la Policía, Jupol, informó que más de 300 policías nacionales de las comisarías de La Línea de la Concepción y de Algeciras –las del Campo de Gibraltar– han solicitado cambio de destino para salir de esa zona. ¿Por qué? Por la sobrecarga de trabajo, el riesgo que corren en la lucha contra el narcotráfico y contrabando de tabaco, así como por la falta de medios. Las agresiones que sufren los agentes han sido la causa de que varios policías hayan fallecido.

Esos 300 peticionarios superan el 40% de la plantilla de ambas comisarías. Los sindicatos policiales llevan mucho tiempo pidiendo que el gobierno declare el Campo de Gibraltar como Zona de Especial Singularidad (ZES) para incentivar la permanencia de los agentes. Ese plan fue aprobado por el gobierno en 2018 pero “no se ha tomado ninguna medida que repercuta directamente en los policías”. Sobre todo, en el de sus sueldos.

Es decir, el Gobierno parece que no cumple sus compromisos –nada sorprendente, por cierto– y muchos policías nacionales piensan que es mejor otra vida más tranquila en lugar de exponerse a riesgos innecesarios si no es a cambio de dinero. Esta es en síntesis la puñetera realidad.

Es evidente que si otros agentes llamados “sociales” no percibieran subvenciones millonarias para gastárselas en langostinos y puterío en Andalucía, es posible que el problema ya se hubiera solucionado. Pero el Gobierno tiene sus prioridades, sagradas e inconmovibles.

En relación con la visita de Pedro Sánchez a Marruecos para rendir pleitesía a Mohamed VI o a quien haga falta el día 6 de abril, cuando en aquella reunión apareció la Bandera de España colocada boca abajo –signo de rendición para los mahometanos–, aquel acto de bochornosa humillación para España se complementó al día siguiente cuando Sánchez visitó también a su homólogo marroquí, Aziz Ajanuch y, tras ellos aparecía una figura a caballo del invasor de la España visigoda, Tariq Ibn Ziyad, en el año 711. Así pues, humillación tras humillación. ¿Qué le han dado a este hombre en Marruecos? ¿Con quién ha consultado para hacer lo que hizo? ¿Qué le han prometido? ¿Qué ha logrado tras estos desaires inaguantables? Y vaya usted a saber si también, dentro de poco, entregamos a Marruecos La Alhambra o la Mezquita de Córdoba.

De forma paralela, GB (por Gibraltar) y Marruecos son asuntos de Estado que los gobiernos españoles tratan como si fueran juegos de azar y, desde luego, como asuntos particulares del partido que apoya a cada gobierno (hasta ahora del PSOE y del PP). Resulta indignante, repulsivo, incomprensible, humillante y estúpida nuestra política exterior. Y naturalmente cualquier imbécil se aprovecha de ello. Incluso los más despreciables autócratas.

El 13 de abril, miércoles santo, llegó a Gibraltar el submarino nuclear norteamericano “USS Georgia”. Fue construido como submarino estratégico portador de misiles balísticos intercontinentales con cabezas nucleares. Pero en 2004 fue reconvertido en submarino nuclear portador de misiles de crucero (SSGN).

La llegada de este submarino norteamericano promovió en el gobierno socialcomunista de España presentar una protesta diplomática ante el gobierno de EEUU. Menos mal. Ya no son solo los de Verdemar Ecologistas en Acción. Estos además declararon que el submarino “pone en riesgo nuclear la costa gaditana del Estrecho. Seguimos insistiendo en que estos submarinos son bombas flotantes y ponen en riesgo a nuestras familias y a nuestro entorno… Gibraltar sigue participando en el acoso nuclear que el Reino Unido somete a la Bahía de Algeciras y al Estrecho de Gibraltar”.

Lo que no se entiende –o se puede entender muy bien– es que el “Georgia” haya entrado en Gibraltar. Podía haberlo hecho en Rota, como lo hizo en agosto de 2020. Por tanto, ¿por qué en Gibraltar? Por dos o tres razones básicas. La primera porque el Peñón es una colonia militar británica cedida por el Tratado de Utrech y en su puerto puede entrar el navío que les dé la real gana a los británicos. En segundo lugar, porque es allí donde puede reparar sin problemas cualquier avería, se pongan los ecologistas o quien quiera que sea como se ponga. Y, en tercer lugar, porque los americanos prefieren ponerse a cubierto y al abrigo de un puerto que ocupan “sus primos hermanos”, no en el de quienes demuestran una y otra vez su poca fiabilidad como aliados y menos con los comunistas coparticipando en un gobierno occidental. Caso único en Europa.

Todo esto es el resultado estúpido, nada coherente y ridículo de no querer coger el toro por los cuernos en España desde hace 40 años. La primerísima reclamación de cualquier gobierno es la descolonización de Gibraltar. Nada de compartir lo que es nuestro, en ningún aspecto. Tiempo habría de hacerlo cuando se hubiera logrado lo primero, lo fundamental.

Menos mal que después de entrar el “Georgia” en Gibraltar el miércoles, el jueves santo desembarcaba en Málaga La Legión. ¡Feliz Semana Santa a todos!

 

Enrique Dominguez Martinez Campos.  Coronel de Infantería/DEM