Sobre el Informe desclasificado de Hunter Biden y la toma de posesión de Joe

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Quién le iba a decir a Joe Biden, presidente electo de los Estados Unidos -en unos comicios más que polémicos-, que días antes de su toma de posesión, su hijo Hunter se convertiría en su talón de Aquiles político.

Y no porque sea la primera vez que le vemos en una polémica, sino porque esta vez, su nombre aparece en el último gran informe desclasificado que desvela, entre otras, su relación con el Partido Comunista de China o sus pagos a mujeres relacionadas con redes de trata de blancas.

Todo esto habría pasado con pleno conocimiento de su padre, el próximo inquilino de la Casa Blanca. Pero, ¿qué ha sucedido exactamente en torno a este informe? ¿en qué está implicado Hunter Biden?

En primer lugar, su influencia en la energética ucraniana Burisma. Algo más que llamativo, sin duda, cuando se trata de la empresa de un oligarca con huellas de corrupción a sus espaldas que habría sobornado con 7 millones de dólares a funcionarios que trabajaban en un caso contra él. Todo ello, al tiempo que el gabinete de Obama, con Joe Biden de vicepresidente, impulsaba una agenda anticorrupción en Ucrania.

Sin contar, claro, que sabemos, a través de correos electrónicos filtrados, que uno de los asesores de Burisma en 2014, el año en el que Hunter entró en la junta, pedía opinión al hijo de Joe Biden sobre «cómo podría emplear su influencia» en beneficio de la compañía. Sin duda, su presencia en la empresa no era casual.

Y es que dos años después, en 2016, Joe Biden amenazó con retirar al menos 1000 millones de ayuda del Gobierno de Estados Unidos a Ucrania si no se despedía al fiscal general del país, Viktor Shokin, por ser demasiado blando con la corrupción. Shokin, efectivamente, era demasiado blando con cierta corrupción, pero la clave es que tenía un proceso abierto contra Burisma, investigación que se cerró cuando el Gobierno ucraniano accedió a destituirle. Algo que, por cierto, sirvió de antecedente para la censura en redes sociales: Twitter y Facebook directamente impedían compartir la noticia.

El informe también desvela, además de los 4 millones que ganaron Biden y su compañero Devon Archer, que también ingresaron millones de dólares de ciudadanos extranjeros con antecedentes cuestionables.

Transferencias millonarias de empresarios, pagos a mujeres de Rusia y de Europa del Este vinculadas a una red de prostitución y tráfico de personas, tráfico de influencias, asociaciones en común con personas vinculadas con el gobierno chino…

Impeachment contra Biden

Los detalles enumerados en las 87 páginas del informe darían para escribir un libro, pero de momento la primera consecuencia es la que anunciaba la republicana Marjorie Taylor Greene: un impeachment contra Joe Biden por “abuso de poder”.

Y ese abuso de poder tiene que ver concretamente con el dato que dábamos antes: las presiones del próximo presidente estadounidense a Ucrania para beneficiar económicamente a su hijo. Greene asegura que tiene conversaciones grabadas en las que Joe Biden admite, efectivamente, haber presionado a Ucrania para que despidiera al fiscal al amenazar con retener esos miles de millones en ayuda exterior.

Y si finalmente esta acusación formal se presenta el día 21, como es la intención de Greene, sería el segundo impeachment comenzado en un mes, tras el votado el pasado 13 de enero contra Donald Trump por el asalto al Capitolio, ese asalto que se produjo precisamente el día en el que salía a la palestra frente a congresistas y senadores el tema del supuesto fraude en las elecciones, pero del que vamos sabiendo cada vez más cosas que hacen pensar que no todo fue como se explicó en la versión oficial.

Y es que de entre los presentes en el golpe «alentado» por Trump, cabe mencionar la presencia de una periodista de CNN, o de John Sullivan, el antifa del Black Lives Matter que durante los disturbios del Capitolio se hizo pasar por seguidor de Trump.

Pero el hecho de que los asaltantes hayan recibido ayuda desde dentro es algo que lleva encima de la mesa días. Y es que a día de hoy sabemos que han sido suspendidos policías que participaron, también veteranos, docenas están siendo investigados e incluso al menos una militar en activo habría dirigido a 100 personas durante el asalto.

Los estadounidenses tienen por delante una difícil legislatura liderada por los demócratas en la que solo queda esperar que, tras todas estas polémicas, Joe Biden no termine defendiendo los intereses de China y se olvide de los intereses de Occidente.