Galimatías y caos de la izquierda

Sumar: Mismos perros con distintos collares

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Yolanda Díaz ha montado sobre su propia persona Sumar para dividir, lo cual significa que su egolatría rubia vale más que un proyecto político de ideas. ¿Donde ha quedado la defensa de la clase trabajadora? En el mismo baúl donde la vicepresidente del gobierno guarda su ropa de antes de convertirse en una estrella de la televisión. La izquierda mesiánica del 15-M ha sustituido la política reivindicativa por un reality dominado por instintos muy básicos:  A Yolanda no le gusta Belarra; a Montero no le gusta Yolanda; mientras Bellara y Montero conspiran contra Yolanda, esta hace con ellas una ostentosa discriminación por razón de sexo: que las chicas no vengan a mi fiesta. Riña de gatas, elementales y básicas. Estamos asistiendo a una purga por fuera (acabar con Irene y con Ione, esas niñas de Pablo) sin más razón ideológica que disputar el sillón y expulsar a rivales.

No importa, porque pase lo que pase al final de la pelea, gane quien gane, el resultado será el mismo. Con Desunidas Podemos o con Sumar para dividir, «Maese Iglesias», disfrazado de ciego,  seguirá tocando el organillo.

Yolanda Díaz es la expresión más clara del tocomocho que le pegaron los rogelios a los acampados en Sol el 15-M. Aquella feria de farsantes y de pueblo necesitado y candoroso, fue la más grande estafa que hayan visto los tiempos. Pablo Iglesias, que no ha pasado de ser un personaje de la picaresca, seguirá dando palos y cobrando sus óbolos.

Al final, los líderes del 15-M eran los mismos perros/as/es de siempre, con distintos collares.