Tensión en Taiwan

¿Tiene razón Tucker en que la Administración Biden está provocando una guerra con China?

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Por Andrea Widburg (*)

Tucker Carlson entiende que el viaje planeado por Nancy Pelosi a Taiwán no es el primer acto político entre Estados Unidos y China, sino el último acto en una relación de décadas que ha visto a China usurpar gradualmente el liderazgo de Estados Unidos tanto económica como militarmente.

Esto es egocentrismo a escala nacional, con una China tímida y atrasada que intenta sistemáticamente tomar el papel de Estados Unidos en el mundo, pero sin emular la parte aburrida de la libertad.

(…)
Tucker está seguro de entender lo que está pasando: Joe Biden, habiendo continuado el trabajo que todos los presidentes, excepto Donald Trump, han comenzado, es decir, convertir a Estados Unidos en una colonia china, pretende dar el paso totalmente irracional de atraer a China a una confrontación militar.

Ese paso es insistir en que Nancy Pelosi, que consigue combinar su habitual mala leche con una locura aparentemente creciente, se vaya a Taiwán.

No hay ninguna razón para que la Sra. Pelosi visite Taiwán, sobre todo porque pone en peligro la prudente y amistosa neutralidad que Estados Unidos ha mantenido durante décadas hacia esta pequeña isla valiente y productiva.

China insiste en que Taiwán es una parte escindida de la República Popular Comunista de China, mientras que Taiwán (también conocida como la República de China) insiste en que es el gobierno legítimo de la nación china.

En otras palabras, para China y Taiwán, este es un asunto muy serio.

Taiwán se eriza como un puercoespín porque China representa una amenaza constante de utilizar su peso militar y demográfico contra la isla.

Espero sinceramente que Tucker se equivoque al pensar que la Administración Biden nos lleva a la guerra.

Después de todo, como señala, la Administración Biden ha debilitado significativamente a nuestro ejército debido a su obsesión con la raza y la agenda LGBTQ++.

Además, dependemos totalmente de China para todo, desde los medicamentos básicos (analgésicos y antibióticos) hasta la mayor parte de nuestra tecnología.

Si no dependemos de China para la tecnología, dependemos de Taiwán para esa misma tecnología, y China tiene la capacidad de bloquear todos los envíos desde allí hasta aquí.

He aquí una idea alternativa que se me ha ocurrido de improviso porque la idea de una guerra con China me aterra.

Se basa en el hecho de que Tom Cotton (el senador republicano de Arkansas) afirma que la Administración Biden filtró deliberadamente la historia del viaje de la Sra. Pelosi a China.

¿Por qué iba a hacer eso?

Quizá estemos asistiendo a una elaborada pantomima en la que participan tanto China como la Administración Biden.

Hay que tener en cuenta que, como señala Tucker, Joe Biden ya ha cedido completamente a China en todos los temas

«Es un adulador de China. Desde el día en que Biden fue elegido, ha ayudado al gobierno chino de formas que ningún presidente estadounidense ha considerado siquiera. La Administración ayudó a encubrir los orígenes del COVID, incluso después de que quedara meridianamente claro que esta pandemia mundial, que ha acabado con la economía estadounidense, fue creada por los militares chinos, pero no podemos mencionarlo porque es racista. Después, la Casa Blanca cerró un programa de contrainteligencia destinado a frenar el espionaje chino, que es endémico en Estados Unidos. Entonces, Biden eliminó los aranceles contra los productos chinos. Luego se negó a hacer nada para que la fabricación esencial volviera a Estados Unidos. Al mismo tiempo, está vendiendo nuestras reservas estratégicas de petróleo a China en medio de una crisis energética nacional y, de paso, entregando toda nuestra red energética al gobierno chino. Y para rematar, hoy el portavoz del Pentágono, John Kirby, que ejerce de portavoz de la Casa Blanca, ha dicho de repente esto: «No apoyamos la independencia de Taiwán»».

Tal vez el espectáculo de Biden y Pelosi enfrentándose a China ahora sea simplemente parte de un guión planeado.

China tiene grandes problemas económicos, y aunque su ejército es formidable, también tiene la debilidad de todos los ejércitos totalitarios, es decir, que es inflexible y no puede resolver sus propios problemas.

Además, sus armas son «made in China» (lo que significa que están mal hechas).

A pesar de todas sus declaraciones, China probablemente no quiere una guerra.

A medida que se acercan las elecciones, a China y a Joe Biden les conviene parecer valientes y poderosos ante el pueblo estadounidense, aunque siga vendiendo Estados Unidos a los chinos.

(*) Este artículo ha sido originalmente publicado en inglés en la web The American Thinker y su autora es Andrea Widburg