Tocata y fuga de Gali. Un avión de estado se lo lleva a Argelia.

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Tras el primer rehuso del avión de estado argelino que ayer entró en el espacio aéreo español camino de Logroño para llevarse al líder del Frente Polisario y más tarde tuvo que dar la vuelta, ya en un segundo intento, de madrugada, con nocturnidad, logró finalmente entrar de nuevo en España, aterrizar y llevarse a Brahim Gali de nuestro país.
Todo apunta a una operación diseñada desde los servicio de información españoles siguiendo las instrucciones de Moncloa.
Tras la rocambolesca peripecia de Gali en Logroño, finalmente el líder Polisario pone pies en polvorosa con el beneplácito del gobierno que, después de acogerle irresponsablemente en España, le deja marchar sin que sea juzgado. Lo que mal empieza, mal acaba. El nuevo desatino del Sanchez es además un síntoma de debilidad de criterio. Ni saben que hacer con Marruecos ni saben que hacer con el Sáhara ni saben que hacer con los polisarios. Lo único que ha quedado claro tras el episodio es que España carece por completo de política exterior con Marruecos.
El avión medicalizado llegó hacia las 00:20 horas de este miércoles al aeropuerto de Pamplona y despegó pasadas las 01:30 horas.

Se trata de un avión medicalizado, un Hawker 1000B de la compañía de aerotaxi francesa Airlec, procedente de Burdeos (Francia). Fuentes saharauis, han apuntado que el vuelo llegará de madrugada a Argel donde Gali seguirá en un centro médico la recuperación de la covid-19, enfermedad por la que vino a España.

Desde Exteriores han confirmado que Gali tenía previsto salir de España esta misma noche en un avión civil desde el aeropuerto de Pamplona después de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz haya descartado imponerle medidas cautelares.

De acuerdo con otras fuentes conocedoras del dispositivo, Gali -que ha pasado más de un mes en el hospital San Pedro de Logroño, donde ingresó el 18 de abril por covid-19- ha recibido el alta en el centro sanitario sobre las 22 horas y ha sido trasladado en ambulancia hasta el aeródromo navarro.

A las horas en las que el avión ha aterrizado y despegado habitualmente no hay vuelos previstos en este aeropuerto, situado en el término municipal de Noain, a unos ocho kilómetros de la capital navarra, donde el hermetismo ha sido absoluto.