Sánchez abre otra crisis con Argelia

Todo lo que Sánchez ha roto con la suspensión del Tratado de Amistad con Argelia

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El ‘Tratado de amistad, buena vecindad y cooperación entre el Reino de España y la República Argelina Democrática y Popular’, que Argel ha suspendido por el cambio de posición de Pedro Sánchez en la cuestión del Sahara, fue suscrito el 8 de octubre de 2002 entre  Aznar y Bouteflika e incluye compromisos de cooperación en el temas tan importantes como el económico, el energético, el defensivo, el judicial, el cultural, las ayudas al desarrollo, la cultura y la educación. Prácticamente, pues, todas las acciones del estado se ven afectadas por la suspensión del Tratado bilateral.

Además, el Tratado comprometía a ambos estados a solventar pacíficamente sus controversias, abstenerse del uso de la fuerza y «de cualquier intervención directa o indirecta, individual o colectiva, en los asuntos internos de la otra parte».

El Tratado daba un paso histórico adelante para convertir a Argelia y España en socios estratégicos, no solo en materia de energía sino también en cuestiones tan importantes como el control migratorio y la lucha antiterrorista. Fruto de dicho Tratado, todos los Ministerios afectados impulsaron planes y programas de cooperación interanuales que supusieron una estrecha colaboración e intercambio entre las dos administraciones públicas, las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad, los sistemas judiciales y los servicios de inteligencia.

Lo que se desmonta, en consecuencia, es una intensísima cooperación de casi veinte años que había conducido a España a adoptar un posicionamiento de fortaleza y de equilibrio en las regiones del Magreb y del Sahel, esenciales para la seguridad de España.

No solo eso: los lazos económicos así como la implantación de empresas españolas en Argelia habían crecido exponencialmente, hasta el punto de convertirse Argelia en uno de los principales «caladeros» de la industria y la empresa española.

Hoy, Pedro Sánchez, con el reconocimiento expreso de su cambio de posición en la cuestión del Sahara, ha hecho saltar por los aires toda esa cooperación, y ha puesto en riesgo miles de millones de actividad española en territorio argelino.

Cooperación energética, transportes, pesca y obra pública

El tratado establece  compromisos de cooperación financiera y económica, «particularmente en los campos de la energía, obras públicas y viviendas, transportes y comunicaciones, pesca marítima, protección del medio ambiente y gestión de recursos naturales».

Cooperación en materia de defensa

La colaboración en la «realización de programas comunes para la investigación, el desarrollo y la producción de sistemas de armas, de material y de equipamiento de defensa».

Inmigración ilegal

España y Argelia «proseguirán y profundizarán su cooperación en materia de control de los flujos migratorios y de lucha contra el tráfico de seres humanos«, al tiempo que «velarán por asegurar la fluidez de los intercambios humanos y de la circulación de personas entre ambos países».

Lucha antiterrorista

Ambos países se comprometen a cooperar en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y el tráfico de estupefacientes. Madrid y Argel manifestaban «su voluntad común de luchar contra el terrorismo transnacional de acuerdo con las Resoluciones pertinentes de Naciones Unidas. A tal fin, acuerdan reforzar su cooperación bilateral entre las instituciones competentes, en particular en los ámbitos de la coordinación en el intercambio de información, de la prevención y de la lucha operacional contra el terrorismo».