Veni, vidi, vici, por Alba Vila

EFE.
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“Vine, vi, vencí”. Con estas palabras Julio César resumió su victoria en Zela sobre las tropas del rey Farnaces. Una célebre frase que ha pasado a la historia y que bien podría entonar hoy Isabel Díaz Ayuso tras arrasar en las elecciones de la Comunidad de Madrid. Se ha proclamado victoriosa tras librar su batalla contra la izquierda, lidiar con los ataques de la maquinaria de Iván Redondo y tener que escuchar que la llamasen kamikaze, hoy esos que se rasgaban la costuras contra eso que llamaban “locura” agachan la cabeza.

Ha librado su batalla contra la izquierda y ha derrotado al sanchismo tiñendo de azul todo el mapa de la comunidad, apenas en unos rincones contados se ve el rojo. No ha conseguido llegar al nivel de Esperanza Aguirre y a su mayoría absoluta pero sí la ha superado en número de votos. A Díaz Ayuso la han votado en todas partes, de norte a sur y de este a oeste. Ni Aguirre ni Gallardón cosecharon en su día un voto tan transversal de (esos a los que han acuñado malmente a algunos como) tabernarios, cayetanos, obreros,.. Los feudos tradicionales de la izquierda han cambiado de color, desde Alcorcón a Alcalá de Henares pasando por Parla. Todos han escogido la papeleta del PP, o más bien, de Isabel Díaz Ayuso. Porque, por mucho que le pese a Pablo Casado, ella solita se ha sabido ganar al pueblo que la admira y festeja su victoria.

La mayoría ha hablado, como pedía Pablo Iglesias, con una participación masiva. Y ahora el que venía a revolucionar toda la política se va, cerrando la puerta al salir. Llegó como lo que es, como dinamitero de todo para terminar haciéndose estallar a sí mismo. Ni para marcharse ha tenido elegancia que se requiere y se ha atribuido la condición de víctima. Se va asegurando que “le han convertido en chivo expiatorio”. ¡Ay! Isabel Díaz Ayuso ha terminado de hundir a Podemos (de ese partido del que ya no queda nada), ha derrotado al sanchismo y ha fulminado a Ciudadanos. Hoy el PP suma más que las tres izquierdas juntas.