Ya no cuela

Vértigo. Por Carlos Esteban

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Uno ha presumido siempre, se ha asombrado siempre, de ser inmune a la nostalgia, ese género tan explotado por las televisiones, pero esta mañana hinqué el diente en mi magdalena fatal en forma de titular de El País.

No fue en el quiosco, naturalmente, sino en Twitter, donde los pantallazos del papel se comparten como las fotos coloreadas de los bisabuelos. Me retrotrajo de inmediato al tiempo feliz en que la prensa del régimen tonteaba aún con la verdad y aún hacía intentos por deformarla con cierto ingenio. Este era el titular: ‘Italia, ante el vértigo de elecciones anticipadas al no apoyar los socios de Gobierno a Draghi’.

Bien está que a los de Prisa les estén cogiendo asco a las urnas, que desde el Brexit les han dado muchos disgustos, pero quizá parezca excesivo que las votaciones pasen de ‘fiesta de la democracia’ a motivo de vértigo y, probablemente, vómito posterior. Especialmente en Italia, y especialmente con Draghi, el quinto primer ministro no salido de las urnas en las últimas décadas.

A unas posibles elecciones en Italia las llama, ajustándose a la ficción administrativa, “anticipadas”, aunque en Italia el participio correcto suele ser “frustradas”, cuando no “traicionadas”. Y no deja de ser curioso que, cuando se trata de Orban o Bolsonaro se hable de regímenes autoritarios con alarma y a nadie en la progresía de papel le llame la atención que Italia tenga un líder impuesto por la UE.