Zona Nacional de Silencio Radioeléctrico: el lugar de EEUU sin wifi ni redes móviles

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El Observatorio de Green Bank está protegido por una legislación que restringe el wifi y el uso de dispositivos electrónicos.

La región de Virginia Occidental, en EEUU, alberga la Zona Nacional de Silencio Radioeléctrico, un área de casi 21.000 metros cuadrados de silencio radioeléctrico donde los móviles y la mayoría de los aparatos electrónicos, incluido el wifi, están prohibidos.

La zona protege el trabajo del Observatorio de Green Bank, que requiere silencio radioeléctrico para detectar las ondas de radio emitidas por astros como las estrellas o los púlsares, que emiten radiación de forma periódica.

También hace lo propio con Sugar Grove, una estación de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés).

La Zona se ha convertido en los últimos años en el refugio ideal para quienes huyen de la tecnología. Astrónomos, espías y personas que creen que enferman a causa de las ondas emitidas por todo tipo de aparatos son quienes han peregrinado a un condado donde viven 8.450 personas.

Pero el atractivo de la tecnología es fuerte y el apoyo de la comunidad de Green Bank al observatorio ha empezado a decaer. Algunos lugareños comienzan a reivindicar el wifi y la normalidad tecnológica, mientras otros o ya lo tienen de forma ilegal. Nadie que quiera entrar legalmente en a zona puede vulnerar La Paz tecnológica del condado.

La «policía de la zona silenciosa»  que vigila las infracciones tecnológicas detectó, son embargo,  175 puntos de acceso wifi en un radio de 3 kilómetros del observatorio, lo que supone unos 150 hogares han incumplido el silencio radioeléctrico.

Los que se esconden del wifi y están convencidos de que la exposición a los campos electromagnéticos les hace enfermar, han surgido como firmes aliados del observatorio. ¿Dejara de ser la zona silenciosa un lugar seguro para los que se refugian en ella?

Los más delicados al ruido electromagnético están alarmados.

Mientras Sugar Grove, el puesto de escucha de la NSA siga funcionando, la Zona Silenciosa perdurará.

La instalación, una antigua base naval con un puesto de avanzada en la cima de la montaña, se estableció en los años sesenta para vigilar las comunicaciones rusas cuando sus mensajes rebotaban en la luna.

Un singular refugio frente a la invasión del globalismo tecnológico.