Carta abierta al Capitán de Navío d. Aurelio Fernández Diz (VIII)

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Queridos Aurelio y Juan Manuel:

He leído con mucho interés vuestros artículos sobre el humillante –para España- tema de Gibraltar. Me parecen muy aprovechables vuestras opiniones, pero dudo mucho de que GB dejara el campo libre al Alcalde del Peñón para que éste proclamara ahora- ni en 100 años- la independencia de la única colonia en la UE.

No he visto aún publicado mi último artículo que titulo “La sumisión de la política exterior española”. En él he recogido dos temas de candente actualidad en relación con nuestra política exterior, la que predomina desde hace bastantes años sea cual sea el gobierno que tengamos gracias a la voluntad del pueblo español expresada en las urnas y que, como todo el mundo sabe, no se equivoca nunca.

Los dos temas recogidos eran el de la vergonzosa actitud sobre Gibraltar y el de la invasión de las islas Canarias, este último de la exclusiva responsabilidad del actual gobierno socialcomunista, Y dejé para mejor ocasión esa sumisión de nuestra política exterior en otros escenarios, como en la UE, en Iberoamérica, en EEUU, en China…

¿Y por qué sumisión? En el patético y humillante caso de Gibraltar está meridianamente claro. La gran oportunidad que se le presentaba a España con motivo del famoso Brexit, era negociar a cara de perro con GB sobre Gibraltar. En mi opinión, no existe otra fórmula para que el gobierno británico, sea el que sea, se avenga a dialogar con el gobierno español, sea el que sea, para verse obligado a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas, ¡que están en vigor! ¿No dicen tener tanto respeto, consideración y obligado cumplimiento los gobiernos que hemos tenido sobre lo que se acuerda en la ONU? ¿Por qué no lo tienen cuando esas resoluciones afectan y favorecen a España? ¿Por qué no tienen el coraje y la decidida voluntad de exigir a GB que cumpla con esas resoluciones? Al margen de que GB se pase las resoluciones de quien sea, cuando sea y le convenga, por el arco del triunfo.

Vosotros y yo estamos recibiendo noticias sobre Gibraltar. ¡Incluso por algún medio español como el periódico “La Razón”! Algo rarísimo en los tiempos que corren, cuando casi todos los medios de comunicación apoyan a este gobierno y lo tienen claro: no tocar este asunto para no molestar. Pues bien, el 9 de noviembre apareció en “La Razón” un artículo titulado “Gibraltar, tal como es”. En él se decía que “la colonia británica no podía sobrevivir sin la mano de obra barata y sin las prestaciones que le ofrece permanentemente España”. Rotundamente cierto.

Al día siguiente, ese mismo periódico decía que el Alcalde de Gibraltar “prepara el Peñón para cerrar la verja el 31 de diciembre para hacer frente a la peor crisis de su historia”. Pero creo que el periódico se contradecía cuando añadía que los profesionales de la diplomacia española temen que el gobierno conceda a Gibraltar un estatus irreversible que lesione la reivindicación histórica de España sobre la soberanía del Peñón”. ¿En qué quedamos? ¿Se tiene que cerrar la verja  o se va a dar a Gibraltar lo que exija GB?

Tras la reunión de los ministros de Exteriores de España y GB el 12 de noviembre, la española Arancha González Laya declaró que trataba de lograr una solución satisfactoria para las partes. Su homólogo británico, señor Raab, hizo hincapié en los “intereses de Gibraltar y de la región”. Una declaración oficial del ministerio español expresó “el deseo de intensificar las relaciones bilaterales, el diálogo sobre seguridad y defensa, las cuestiones económicas y los asuntos relacionados con los ciudadanos”. De acabar con  el colonialismo, ni una palabra.

Mientras, el vicealcalde de Gibraltar, José García, alardeaba en el Comité de las Regiones de la UE de que, gracias a tener la verja abierta, Gibraltar proporciona a España una gran riqueza. ¿No es vergonzosa para España y todos los españoles esta arrogancia y humillación? Presumió también de que, para mejorar el tráfico de los “trabajadores transfronterizos”, Gibraltar va a construir un hotel de 665 camas para que puedan descansar allí.  Pena. 

Frente a todas estas conversaciones y declaraciones con la opacidad necesaria para que este gobierno informe de lo esencial, resultaron reveladoras las declaraciones de la ministra González Laya en el “ABC” de 22/11/2020. Queridos amigos, ¿creéis que dijo algo sobre el deseo británico de ampliar las aguas territoriales de Gibraltar en la bahía de Algeciras, cuando según lo estipulado en Utrecht a Gibraltar no le corresponde ni un centímetro de agua fuera del recinto de su puerto? ¿Creéis que dijo algo de las constantes provocaciones de las lanchas de la Royal Navy sobre las patrulleras de la Guardia Civil e, incluso, sobre buques de nuestra Armada? De ninguna manera. No voy a repetir aquí esas declaraciones a “ABC”. Lo que sí digo es que, tras esas declaraciones, este gobierno está actuando para asumir el hecho colonial sin ninguna política de Estado para acabar con la prepotencia y la constante política de Estado de los “abusones” gobiernos de la Gran… Bretaña. Ésa es la gran diferencia entre la política de un país y la del otro.

A mayor abundamiento, el 26 de noviembre comenzaron en la Línea unas jornadas para hablar sobre Gibraltar. Allí se puso de manifiesto la ventaja de mantener abierta la verja para que, supongo, Gibraltar colonice mejor todo el Campo. No sé si también se alabaría a un judío marroquí de origen sefardí, Salvador Hassan, que en 1942, en plena Guerra Mundial, creó la Asociación para el avance de los Derechos Civiles en Gibraltar, abriendo el camino de los gibraltareños hacia el autogobierno y su supuesta independencia.

El día anterior, el Grupo Transfronterizo de empresarios españoles se reunió con la oposición  del gobierno de Picardo para “mejorar las relaciones mercantiles entre ambos lados de la verja y así mejorar la economía de Gibraltar y del Campo”. ¡Qué vergonzoso colaboracionismo anteponiendo intereses particulares al de todos los españoles!

Con estos mimbres, ¿resulta extraño que la señora ministra, González Laya, no desee hablar de “demandas históricas españolas”, o bien “no escondernos detrás de una bandera” para resolver… qué? Lo que queremos resolver “los problemas de la gente”. Por ejemplo, lo de los “trabajadores transfronterizos”, ya sean 300, 2.000 u 8.000. Aunque esa cifra, ¿qué significa en comparación con los más de 3,8 millones de parados que hay hoy en España?

Por tanto, lo importante es lo que dice el Alcalde de Gibraltar. A partir del próximo 1 de enero “lo que se haga con los gibraltareños en su entrada a la Unión Europea (es decir, al otro lado de la verja, añado yo) es lo que Gibraltar hará a los que entren en Gibraltar desde la Unión Europea”. Y añadió: “Gibraltar mantiene su ventaja en la negociación sobre la movilidad de <la frontera>”. ¿Qué frontera? Pero me temo que diga la verdad. Gibraltar y GB impondrán sus tesis y España las asumirá con sumisión.

Una ventaja más para GB. El 27 de noviembre cesó el embajador de España en Londres, Carlos Bastarreche, por cumplir la edad de jubilación. El gobierno español parece no tener ninguna prisa para relevarle, con Brexit o sin Brexit. ¿Para qué? La embajada en Londres, hasta febrero o marzo, quedará en manos del encargado de negocios, José María Fernández.

Ese mismo día se realizó en el aeródromo de Gibraltar un ejercicio de salvamento y evacuación bajo la supervisión del jefe de la RAF en Gibraltar, coronel Doherty. Por cierto, graduado en junio de 2019 en el curso de Estado Mayor de las FFAA en el CESEDEN (Madrid) y máster sobre Política de Defensa y Seguridad Internacional por la Universidad Complutense. Sin comentarios.

De modo que, como veis, queridos amigos, todo discurre según lo previsto… por Gibraltar y GB. ¿El gobierno de España? A lo suyo, esto es, a hacerse con  todas las instituciones del Estado, a amordazar a quien discrepa de sus decisiones, a gestionar de mala manera la peste china que arruina nuestro país, a hundir la economía española y, sobre todo, a aliarse con todos los que desean la destrucción de la unidad de España.

Eso sí, a base de mucho teatro, de mucha propaganda, de mucho humo, de mucha farfolla y siguiendo la estela de lo que, victoriosamente, los comunistas lograron en Venezuela y gran parte de Iberoamérica.

¿El vergonzoso hecho colonial? Ahí seguirá hasta quién sabe cuándo. Porque, ¿sabe hoy alguien el significado del honor, de la dignidad y de nuestra bandera? Respondedme si queréis.

Un fuerte abrazo,

Enrique Domínguez Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R)