El don del Hada Filomena

|

Lo mejor de esta nevada que nos ha dejado aislados y en precario a todos ha sido que, durante unos días, ha sido como si no hubiese gobierno. Los españoles han tenido la oportunidad, como un don de las hadas, de demostrar qué podían hacer por su cuenta en una crisis, y han pasado el examen con honores.

La gente se ha lanzado a las calles, pero no a protestar ni a pedir ayudas, sino a ayudar. Y a divertirse. Y a volver a hablar con sus vecinos con ese espíritu democrático e igualitario que da el clima extremo, que nos recuerda que Dios llueve (en este caso, nieva) sobre justos e injustos.

Nos hemos sentido un poco náufragos, y hemos desplegado la solidaridad de los náufragos y su espíritu de iniciativa.

Os quiero, tíos.