Gestión de la violencia

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Miren con qué titular tan maravilloso abre hoy El País: “La gestión de la violencia agrava la inestabilidad en Cataluña”. Qué reveladora expresión, la gestión de la violencia. Sé a qué se refieren, a la gestión de la reacción a la violencia, pero dejémoslo así, dejemos que se cuele esa revelación entre los resquicios de su sólida mentira.

Sí, es una violencia gestionada, y muy bien gestionada.

Verán, llevamos generaciones asociando la revuelta con la libertad, otorgando un imaginario y subconsciente punto positivo a cada imagen del pueblo en la calle, rompiendo cosas. Está en las novelas, en el cine, en los titulares de prensa, en las canciones. Es Los Miserables, es V de Vendetta.

Existe ese absurdo mito de que el pueblo quiere ser libre, especialmente nuestro pueblo. Los ingleses cantan en ‘Rule Britania’ que “los britones nunca, nunca, nunca serán esclavos”, los franceses han convertido el asalto de una prisión real por la turba parisina en su día nacional, nosotros conmemoramos el 2 de mayo, el pueblo alzado contra el francés.

Es tan estúpido.

Fíjense: la gente no sale a la calle a quemar cosas después de que la gestión del Gobierno nos haya empobrecido hasta niveles de lejanísimos precedentes, dejando al mismo tiempo quizá un centenar de miles de muertos. La gente no sale a la calle a quemar cosas cuando se nos encierra a los sanos en casa como a criminales, cuando se nos prohíbe acompañar a nuestros enfermos y enterrar dignamente a nuestros muertos, cuando se nos fuerza a llevar un bozal al aire libre, cuando los riquísimos se hacen aún más ricos mientras cierra un pequeño negocio tras otro, cuando nos meten en casa a la misma hora en que yo tenía que volver a los 12 años, cuando deciden caprichosamente a qué lugar podemos trasladarnos en nuestro propio país y a cuál no.

En medio de todas esas ordenanzas tiránicas, obedecemos como borregos especialmente mansos e incluso denunciamos a nuestros vecinos, besamos la fusta con que se nos azota.

Pero la juventud rebelde sale a la calle a quemar cosas porque un odioso burguesito, supurando malevolencia e incomprensible rencor y que ha incurrido en delitos tipificados en el Código Penal es detenido.

Sí, hace bien El País en hablar de “gestión de la violencia”. Hasta en eso son disciplinados los españoles.