Todos sabemos contar

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Pocas cosas envilecen tanto el alma de los hombres y los pueblos como hacer pasar por virtud los actos más cobardes y egoístas. Que un país tan grande y viejo como el nuestro depende para su supervivencia en la historia del capricho de un politicastro mediocre dispuesto a cualquier cosa por dos años más de posar de señor de horca y cuchillo es ya bastante patético; que se presente como generosidad meritoria la cesión supera ya todos los límites de la degradación.

Todos sabemos contar, señor Sánchez. Todos podemos advertir que no exime del cumplimiento de la ley, que no da el privilegio imposible de delinquir sin castigo ni arrepentimiento a un extraño, sino a un socio. Todos vemos que está pagando la libra de carne al chantajista, pero la carne es nuestra; que compra un puñado de votos con lo que se tardaron siglos en construir.