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La adaptación de la OTAN al futuro entorno operativo

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Por el general de Brigada Luis Feliú Bernárdez.

La OTAN desde hace 70 años esta comprometida con la paz y seguridad internacional, promueve los valores democráticos a nivel global y opta por la resolución pacifica de los conflictos, mediante el dialogo y la disuasión. Sin embargo, si los esfuerzos diplomáticos y políticos no dan resultado, la Organización tiene una estructura militar, junto con la de sus miembros, para operar conjuntamente en gestión de crisis y en otras operaciones militares mas demandantes dentro de un entorno cada vez mas incierto, ambiguo y volátil.

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La intensidad, frecuencia y la diversidad de operaciones y misiones en las que OTAN ha estado involucrada en las ultimas décadas, y aun lo está, es uno de los aspectos mas destacables de la organización que pone a prueba su capacidad de adaptación, que es la clave para sobrevivir hoy en dia, seas un individuo, una empresa, un estado o una organización. La irrupción con fuerza de un nuevo ámbito o escenario de conflicto, el cibernético, está siendo determinante en el futuro entorno operativo y ya lo es en alguna medida en el actual.

Las tendencias globales, la irrupción de la inteligencia artificial, la transformación digital y las situaciones geopolíticas futuras resultantes, provocaran cambios profundos en las características de los conflictos a los que se tendrá que enfrentar la OTAN y las naciones aliadas. Es probable que los conflictos se desarrollen sobre el terreno, en medio de la población y de grandes, enormes entornos urbanos, pero también en las redes de forma virtual, en los medios de comunicación y en las mismas sociedades, por lo que la capacidad de las fuerzas operativas OTAN de evitar la irrupción de la guerra de la información/desinformación, de influencia, de narrativas y relatos se verá muy limitada y la OTAN y los gobiernos aliados mediatizados por noticias, frecuentemente falsas, verán igualmente limitada su libertad de acción y de decisión. 

Por destacar uno de esos cambios profundos, en el entorno operativo aparecerán los sistemas de denegación de uso del espectro electromagnético, del enlace de datos y portadores electromagnéticos en particular del link16 OTAN haciendo difícil que funcionen sistemas sensibles de Ciberseguridad o de guerra electrónica y el sistema de Mando y Control Aliado.

Otros sistemas alternativos de los de denegación de uso, son los dispositivos que saturan los sistemas de ciberseguridad con señales falsas o que transmiten datos que parecen ciertos, siendo realmente espurios, tratando de engañar el sistema de defensa electrónica. La saturación puede incluir la retransmisión de trafico real anterior, saturando los sistemas de mando y control. Estos dispositivos son conocidos como “minas terrestres de guerra electrónica” y pueden ser empleados a cualquier nivel de Mando.

Las capacidades de ataque electrónico actuales de determinadas naciones superan las estimaciones mas optimistas de la OTAN. La actividad de perturbación de los sistemas de Mando y Control, incluso extendida mas allá de objetivos militares y llegando a objetivos civiles, estatales, infraestructuras críticas, objetivos empresariales y comerciales, que se combina con otros ataques con otros medios, son capacidades reales actuales y en franco desarrollo. No voy a entrar en adjetivar al entorno operativo futuro como híbrido, asimétrico, irregular u otros que ocupan demasiado tiempo y debates sin aportar valor alguno, ni nada nuevo, ya que el uso de cualquier medio militar o no, convencional o no, disruptivo o no, está en la Historia de las guerras desde antiguo para conseguir unos fines militares determinados. Lo importante no es el uso de variedad de medios diferentes sino la tecnología que está disponible para usarlos en cada época. Es la tecnología digital, es la revolución industrial 4.0 que en combinación con dispositivos inteligentes de comunicación de quinta generación 5G lo que es determinante en el futuro entorno operativo.

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El futuro “sistema de alerta temprana unificado y multinacional OTAN en el dominio de Ciberseguridad” debe ser capaz de operar en un entorno complejo, multidominio (tierra, mar, aire y aeroespacial), multiorganización (OTAN, UE, ONU, OSCE) y multinacional, (naciones aliadas y amigas) y luchando contra unas capacidades de infiltración en redes, mallas y sistemas electromagnéticos cada vez mas sofisticadas.

El uso creciente de medios aéreos tripulados a distancia con diferentes y sofisticadas capacidades y de empleo en masa, las altas prestaciones de los teléfonos y otros dispositivos inteligentes, las tecnologías punto a punto, la internet “de todo” y “en todo” (internet of everything), las aplicaciones cada vez mas potentes de voz, imágenes y datos, será el entorno donde las Fuerzas Aliadas tendrán que operar sin otra opción.

Esos futuros sistemas de alerta temprana contra ataques cibernéticos tendrán que actuar, ademas, como torres de telefonía móvil en forma de Red Básica de Área para facilitar el enlace, mando y control de las Fuerzas OTAN operando en espacios limitados. Conseguir una arquitectura común e interoperable de Ciberseguridad dentro de la OTAN es un verdadero y urgente reto para enfrentar las futuras amenazas.

La mejora de capacidades de inteligencia de señales, de alerta temprana, de denegación de uso del espacio electromagnético, de anulación de la libertad de maniobra en ese espacio junto con las técnicas de ciberataques contra un adversario que tendrá capacidades similares a las de OTAN, condiciona el entorno operativo mas probable, combinado con acciones en otros ámbitos como el espacial, aéreo, terrestre y marítimo.

Se dice, y no sin razón, que el objetivo último en OTAN es adoptar el modelo Netflix que ilustra cómo la OTAN no solo ha de adaptarse al futuro, sino que ha de ser capaz de influir en el mismo; no solo tiene que adaptarse a la transformación digital y uso masivo de inteligencia artificial, sino que ha de poner en marcha un procedimiento que revise constantemente los nuevos desarrollos, tendencias y su evolución, que puedan afectar al entorno operativo futuro. De esta manera se podrán anticipar el desarrollo de capacidades para aumentar la resiliencia frente a sorpresas estratégicas en cualquiera de los ámbitos posibles de desafío: terrestre, aéreo, marítimo, aeroespacial y cibernético. En definitiva, se pretende influir en el futuro desde el presente. 

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Las tendencias, desafíos y retos futuros suponen que existan soldados con superpoderes, con un rol diferente en el campo de batalla futuro, supone la “batalla por el cerebro” debido a los avances en neurociencia, los desarrollos en robótica y en inteligencia artificial, las implicaciones de los sistemas de armas autónomos y sus amenazas, el futuro del ámbito ciber y multi-dominio, los sistemas inteligentes controlados por maquinas con capacidad de aprendizaje y por ultimo, las relaciones hombre-maquina, maquina-maquina y maquina-hombre en sistemas avanzados estarán presentes en ese entorno operativo futuro.

No es ciencia ficción si decimos que los Comandantes en Jefe de la OTAN tendrán su “mayordomo virtual”, por no llamarle comandante virtual, que utilizando sistemas de inteligencia artificial apliquen la “lógica matemática”, totalmente objetiva, en el análisis de las opciones posibles, probables e improbables dentro del proceso de toma de decisiones. El uso de un proceso virtual paralelo al que proporciona los Estados Mayores en su misión de asesoramiento al Mando estará disponible en poco tiempo, será mas rápido, eficiente, seguro y conseguirá mediante el sistema de aprendizaje de la maquina asesorar convenientemente al Comandante. Sin embargo, yo confío en que este proceso nunca sustituirá del todo a los Estados Mayores y a los Cuarteles Generales OTAN, sino que proporcionará una herramienta imprescindible en el proceso de toma de decisiones y una ventaja operativa indudable sobre cualquier adversario, que no disponga de sistema similar, claro. 

Pero no nos engañemos, el modo de agresión virtual, cibernético, electromagnético, etc, contra una organización como la OTAN o alguno de sus miembros, será siempre mas barato, sencillo, efectivo y con menos riesgos que movilizar fuerzas militares. A pesar de ello, la Alianza no puede dejar de disuadir también posibles agresiones en los otros ámbitos terrestre, aéreo, marítimo y especialmente aeroespacial.

En efecto, la Alianza es consciente que en los espacios o ámbitos comunes, sin dueño, “global commons”,  como el ciberespacio, el aéreo, aeroespacial y marítimo, es preciso mantener capacidades militares de intervención porque la economía, el transporte, la información  y la libertad de comercio se basan fundamentalmente en ellos. En el caso del espacio terrestre, que “no es ámbito común” como los otros, tienen normalmente propietario, es preciso mantenerlas porque es donde se encuentra la población, las ciudades, las mega ciudades, la mayoría de los recursos y también la mayoría de los conflictos. Estos cinco ámbitos serán siempre parte del entorno operativo de la OTAN, aunque como hemos indicado, el cibernético tendrá un protagonismo cada vez mayor, de ahí la tremenda complejidad en preparar, adiestrar y alistar fuerzas operativas aliadas dotadas con capacidades eficaces, adecuadas y aplicables a ese entorno operativo futuro.