YA NO CUELA

Covid, una bendición política

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‘En busca de una ley anticovid‘, leo en El País. Todo es peste, la pandemia es inescapable, no como enfermedad o causa de muerte , sino como pánico, como atmósfera, como acelerador de cambios ya en marcha desde hace décadas.

Tuvimos nuestro caótico, ruinoso, contradictorio Estado de Emergencia. De hecho, lo tuvo, con raras excepciones, el mundo entero, en un primer ensayo de gobierno mundial anónimo. Ha sido curioso, porque las medidas las han impuesto los distintos gobiernos nacionales, pero han sido prácticamente idénticas, con pequeñas variantes para darles cierto sabor local. Los Estados que se han permitido ir por libre se cuentan con los dedos de una mano, pese a que sus resultados sanitarios no han sido mucho peores que los que han hundido sus economías y destruido sus sistemas de libertades para seguir el paso a los demás. El experimento ha sido todo un éxito.

Y ahora vendrá la ley, la pandemia por decreto. Porque, ya saben, los ‘rebrotes’. En el mismo diario del régimen: ‘España multiplica casi por ocho los casos de coronavirus de Italia en el último mes’; ‘Sanidad contabiliza 1.486 nuevos contagios en las últimas 24 horas’; ‘El número de infectados en el mundo supera los 20 millones’.

Contagios. Casos. Infectados. ¿Han visto la cifra de muertos? ¿O de ingresados en UCI? Es un cuadro interesante, una línea descendente hasta niveles que por respeto a los afectados no llamaremos ridículos.

La pandemia les viene muy bien; por eso nunca nos libraremos de ella por completo.