YA NO CUELA

Del infierno al cielo

|

El poder desnudo se quiere siempre absoluto, cualquier limitación le escuece como una herida abierta, y está siempre hambriento de pruebas. Adoctrinar es un verbo que se le queda pequeño. Convencer al común de que repita consignas falsas, pero coherentes, no le vale. Repetir mentiras que alguien puede creer es un paso, un paso importante, pero no es verdadera prueba de lealtad, de sumisión absoluta, y por eso no basta: necesita la contradicción, necesita que se crea y se recite de continuo que el amor es el odio, la paz es la guerra, la libertad es la esclavitud.

Nos cuenta ahora El País que “El “infierno demográfico” de Vox no existe”, que “la mayoría de demógrafos en España rechaza la visión apocalíptica del partido de Abascal, que propone una paga universal de 100 euros por mujer para fomentar la natalidad”.

Sí, es un disparate, lo sabemos. Nos bastan casi nuestros ojos, un vistazo a nuestro alrededor, o el recuerdo. Pero esa no es la cuestión, no es la cuestión que sea una mentira evidente, porque creer lo contrario de lo que vemos está logrado y es solo un paso. La cuestión es que ayer y mañana dicen exactamente lo contrario para justificar, como asegura el ministro del ramo, que la crisis demográfica exige con urgencia la entrada en España de nueve millones, nueve, de inmigrantes.

Tenemos una crisis demográfica espantosa que justifica liquidar nuestras fronteras y, con ellas, cualquier noción siquiera vaga de lo que somos; pero esa crisis no existe, es un ‘mito’, una ‘visión apocalíptica’, si hablamos de medidas para fomentar la natalidad.

Sostener ambas cosas a la vez, una para cada ocasión: ese es el objetivo, esa es la prueba del triunfo definitivo.