YA NO CUELA

Desvaríos de la memoria

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Me he despertado esta mañana con el absurdo convencimiento de que estábamos en guerra con Eurasia y Asia Oriental era nuestro aliado. Es más, la consigna es que siempre había sido así, aunque mis débiles neuronas creen recordar otra cosa. Ahora me asomo a los medios y veo que no, que es al revés, que desde siempre hemos estado en guerra con Asia Oriental.

Mi mente me juega malas pasadas, porque me parecía recordar un tiempo en que todos los bustos parlantes se reían del virus que luego fue una peste terrible que obligaba al Gobierno, por nuestro bien, a someternos a meses de encierro, a destruir nuestra economía y nuestras libertades. Pero tampoco, siempre fue un ten con ten, esta cosa terrible que nos obliga a ir enmascarados por las calles más solitarias, por el propio campo, pero no es tan terrible como para que los niños no se arremolinen diariamente en los colegios con su habitual inconsciencia infantil.

Es grave, creo. El otro día me pareció oír a Kamala Harris, la posible futura presidente de Estados Unidos -en teoría es Biden, que no sabe dónde tiene su mano derecha-, decir con una sonrisa radiante en el programa de Stephen Colbert que las algaradas que están destruyendo ciudades por todo el país van a continuar después de las elecciones, que no van a terminar nunca. Debí de soñarlo, porque esta mañana he leído un comunicado de quienquiera que hable por Biden condenando las algaradas y diciendo que eso hay que pararlo ya.

Si usted también sufre de similares trastornos de la memoria, consulte con su médico, antes de que lo haga su comisario político.