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YA NO CUELA

El Gobierno psicópata

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Cuando empezó a funcionar -es un modo de hablar- el nuevo gobierno, me entretuve dándole vueltas a una hipótesis tan terrible que me parecía irresponsable compartir con los lectores.

Es esta: nuestro régimen no es meramente una democracia; es un sistema cuya Constitución prevé un delicado equilibrio de poderes, competencias diferenciadas, derechos y libertades garantizados, imperio de la ley, etcétera. En estricta teoría, hay cosas que el partido o coalición más votados puede hacer y otras que no.

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Pero hay un gran ‘pero’. ¿Cuándo saltan los mecanismos de seguridad? ¿Quién dice “eso no lo puede hacer el Gobierno”, y cómo se hace para que no suceda? La Constitución es un papel, no va a saltar en su propia defensa. Los miembros del Tribunal Constitucional son, como todos los demás, mortales falibles y, en cualquier caso, no pueden mandar los guardias contra el Gobierno si se desmanda. Los demás, ¿qué recursos tenemos? ¿no sería mera rebeldía punible decidir por nuestra cuenta la ilegitimidad de una medida?

Nada de esto tendría que preocuparnos demasiado sin conceder la posibilidad de una situación demasiado horrible para considerarla. Y ese es el problema: que nos vamos a negar a considerarla, que no queremos siquiera planteárnosla.

El profesor Miguel Ángel Quintana Paz, en una columna publicada en The Objective, se la plantea, con un titular tan directo como este: ‘¿Estamos preparados para un Gobierno psicópata?’. Y no, no estamos ni de lejos preparados.

Y la razón de que estemos hablando de esto es la noticia, planteada por varios medios de comunicación online, es que el Gobierno sabía que la epidemia de coronavirus era seria y estaba fuera de control varias horas antes de las marchas en varios lugares de España del 8M, un foco de contagio como apenas podría soñar el virus si los virus sueñan. Esa es la idea. Esa es la psicopatía. Y me temo que seguiremos mirando hacia otro lado.

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