PUBLICIDAD
YA NO CUELA

El mamut negro

|

Un buen sistema es aquel que puede soportar sin romperse lo que “nadie podía saber”. Porque siempre acaba sucediendo. Y nuestro sistema -el de todo Occidente- es exactamente lo contrario, un castillo de naipes de tente mientras cobro en el que la caída de una ficción se arregla creando otra.

Los griegos sabían que la democracia se recorrompe en el momento en que el pueblo encuentra en el voto el camino al tesoro público, que pasa a saquear.

PUBLICIDAD

Ningún candidato puede presentarse ante el pueblo con un programa realista, porque su rival lo hará con una hermosa mentira, que siempre será más atractiva. Y el pueblo, que hace generaciones que no toca suelo, que lleva sometido a un colosal proceso de infantilización, compra siempre. ¿Será por dinero?

El capitalismo se basa en que todo el mundo debe a todo el mundo, decía el personaje interpretado por James Cagney en ‘Uno, dos, tres’, de Billy Wilder. Y los gobiernos pagan la deuda con más deuda, y la bicicleta parece seguir marchando satisfactoriamente. Hasta que llega algo así y el acreedor se presenta en casa, aporreando la puerta.