TRIBUNA

El PSOE en caída libre (I)

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Ha pasado un año. Publiqué un artículo que comenzaba así:

 “Dice el adagio español: De aquellos polvos, estos lodos. Hoy los lodos se han convertido en enormes barrizales, salpicando por doquier, intentando conseguir la consumación de la traición”.

Un año después, el barrizal se ha hecho impenetrable. Ha sido el año más difícil, desde la República Socio-comunista y la Guerra Civil. Tanto en aquel primer tercio del Siglo XX, como después de la muerte de Franco, el PSOE ha estado en el poder o en el contrapoder, haciendo las cosas siempre en su línea Marxista de actuación. La mayor parte de los españoles desconocían la Historia truculenta del PSOE. A nivel académico no se enseñaba ni siquiera se comentaba. Los que la habíamos estudiado e incluso, enseñado, en la Universidad, sabíamos que era imprescindible la integración de la socialdemocracia, frente al socialismo del PSOE,  para llegar a una democracia plena.

Durante la mayor parte del Franquismo, se mantuvo discreto en un segundo o tercer plano, sin hacer demasiado ruido. Les estaban pasando factura las atrocidades realizadas durante la República y la Guerra Civil, en solitario o con el apoyo inestimable del Comunismo.

 Llegó el Congreso del socialismo español, PSOE, en SURESNES, Francia, cerca de París, entre los días 10 y 14 de Octubre de 1974, se celebró el Congreso. Salió elegido por más de 3.000 votos, Isidoro, Pseudónimo de Felipe González Márquez, acompañado de Andrés, pseudónimo de Alfonso Guerra González. Estuvieron apoyados, presencialmente en el Congreso, por los Social Demócratas Europeos, ejemplo real de Social Democracia, Olof Palme, Willy Brandt y François Mitterrand, muy alejados del Marxismo desde hacía décadas.

Cuando el PSOE decía: ¡Autodeterminación!

Presidencia del XXVI Congreso del PSOE, (XIII en el exilio), celebrado en Suresnes. François Mitterrand, secretario del PSF interviene en el estrado. Sentados, de izda a dcha: Ronald Balcomb, secretario de la Internacional Socialista, José Martínez Cobos, Alfonso Guerra, Manuel Garnacho y Fabián Ramón. Octubre de 1974 (Propias). La Vanguardia.

A los 13 meses fallece Franco y en poco más de tres años, se aprueba la Constitución Española. Aprobada la Constitución, con una mayoría absoluta aplastante, digna de recordar,  el PSOE de Suresnes, apoyado por la socialdemocracia europea, levanta la cabeza con una mirada y una perspectiva diferentes. Ampliando sus bases, se sitúa en segunda línea de salida después de UCD, en muy poco tiempo.

El asalto de Tejero al Congreso el 23-F de 1981

 Hubo un hecho inesperado, que aceleró la entrada del PSOE en  la Política activa. El intento de Golpe de Estado, el 23 de Febrero de  1981, marcó un antes y un después en la línea de actuación del PSOE y en la orientación irreversible de la Democracia Española, hasta el día de hoy.

Fue un día muy triste. Los que habíamos viajado por varios Países democráticos y comunistas, teníamos claro lo que queríamos ser. No había duda de que el Partido Socialista tenía que entrar en el poder, para asegurar el pluralismo político y la defensa de la “novísima”  Constitución, que nos habíamos dado la mayoría aplastante de la población. Trabajé duro colaborando para conseguirlo. Elecciones Generales en el 1982 y entrada del PSOE en el Gobierno con la mayoría absoluta más amplia de toda la historia de nuestra joven democracia, 202 Diputados, representantes en el Congreso. Felipe González Márquez, Presidente del Gobierno, abre puertas y ventanas a plena luz, iluminando la perspectiva de un futuro prometedor. Transforma al PSOE en un Partido Socialdemócrata liberándolo del peso muerto del Marxismo, al estilo que le habían mostrado sus colegas Europeos. Como segundo paso, integra a España en todas las Instituciones democráticas del Mundo Occidental desarrollado, libre del Comunismo y del Fascismo. Durante más de una década trabajé como independiente, defendiendo las ideas democráticas, con las que inicié mi apoyo.

Por desgracia, Felipe González y Alfonso Guerra desconocían, que el marxismo mayoritariamente seguía vivo en las filas del PSOE, incluso entre gran parte de las personas de sus propios equipos de trabajo. Los que estábamos en medio de todo ese proceso, independientes de todos los partidos, a los que sólo nos interesaba la DEMOCRACIA REAL, podemos dar testimonio fidedigno de esa realidad. Las contradicciones entre “los dichos y los hechos”. Nombres y apellidos de miles de marxistas y comunistas, que se subieron al carro ganador, se situaron, desde muy jóvenes, en puestos estratégicos del Estado, de las Autonomías y de los Ayuntamientos y no se bajaron del carro; tiraban hacia atrás, para contrarrestar el ritmo de avance hacia el lugar adecuado. 

El barrizal impenetrable por los cuatro costados, en el que nos encontramos, referido en el inicio de este artículo, no es una novedad espontánea, viene de lejos. Sin alargarnos mucho en el tiempo, lo iniciamos en la República, ¡desastrosa República!, la Guerra Civil, ¡destructiva Guerra Civil!, causada por unos y ejecutada por otros. 

Llegó la “Dictablanda” de Franco y todo empezó a florecer: desarrollo general, infraestructuras, Educación, Sanidad, construcción de viviendas, fábricas, carreteras, pantanos, centrales hidroeléctricas y nucleares, etc, etc. Fueron los años de creación de la Clase Media Española, que en los últimos 15 años los socio-comunistas han conseguido destruir.

 Al final de los años 60 y la primera mitad de la década de los 70 se llegó a superar todos los récord históricos en el PLENO EMPLEO, sólo un 1,5%/ o un 2% de paro laboral y en periodos cortos. Estos niveles de empleo fueron desapareciendo desde principios de los años ochenta, hasta llegar a cifras muy preocupantes, superando en algunas Comunidades el 20%, en poco más de 10 años. Jamás se han podido alcanzar posteriormente al porcentaje de la Dictablanda ni siquiera aproximar a ese porcentaje. La recuperación en la creación de empleo, se inicia en los últimos años del Siglo XX. Desgraciadamente, el monstruoso atentado criminal en Madrid cortó todas las expectativas del proceso de desarrollo que parecía imparable.

La administración de las horas siguientes al atentado de Atocha, fue un desastre. El Gobierno debió crear, de inmediato, un “GABINETE DE CRISIS”, con todos los Partidos Políticos. No lo hizo y el POSE aprovechó la debilidad, la confusión y la incertidumbre de los gobernantes. Se lanzó a la yugular del Gobierno, como las hienas al león enfermo. Puso por delante  de los centenares de muertos y de heridos, su apetencia repugnante del poder. Dedicó toda su fuerza, desde los Medios de Información, especialmente los de su propia ideología, a destruir. Lanzó acusaciones gratuitas y calificaciones inexactas. Creó un clima social y político en contra de un Gobierno, que no mentía, simplemente estaba desorientado por las falsas y contradictorias noticias que iban lanzando a los cuatro vientos. En medio de la sangre, del llanto y de la destrucción, el PSOE lanzaba la consigna, que ha quedado grabada para la Historia: “ESPAÑA NO NECESITA A UN GOBIERNO QUE MIENTA”. Esa era su propia mentira, que le llevaba, pocos días después, a ganar unas Elecciones Generales, con unos pronósticos indudables, de Partido perdedor.

Por esta puerta falsa entró nuevamente el PSOE. Este era un PSOE que no tenía nada que ver con el PSOE Social Demócrata de Suresnes, de Isidoro y de Andrés,  es decir, de Felipe González Márquez y de Alfonso Guerra González. Este era el PSOE de siempre. El PSOE Marxista  del Presidente por accidente, que tan acertadamente bautizó el egregio periodista Luis María Ansón. 

Regresó nuevamente al poder el Marxismo, que nunca había desaparecido. Estaba discretamente solapado a la espalda de los auténticos socialdemócratas. Seguiremos el rastro.

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por Noé de la Cruz.

Licenciado en Pedagogía, Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especializado en Sociología (Técnicas de Investigación Social y Sociología de la Familia) y Diplomado en Psicología Industrial por la Escuela Superior de Psicología y Psicotecnia de Madrid. Ostentó el cargo de Consejero Titular en el Consejo Nacional de Educación durante 6 años. www.valoresuniversales.es