TRIBUNA

El pueblo decidió. Por Íñigo Villacieros

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Los morados ansiaban la prueba, descontaban en el calendario los días que restaban para el fatídico día, buscaban a los ciudadanos para que aprobasen su gestión. Encallaron. En Galicia, fracasaron las Mareas desapareciendo del mapa político y regalando los 14 escaños que tanto sudor habían costado en 2016 a BNG y PSOE -ganó el PP-; en el País Vasco más de lo mismo, esperaban rentabilizar su alianza con nacionalistas y terroristas en el gobierno de España, pero la puntería falló y el tiro salió muy desviado, los 11 escaños obtenidos en los anteriores comicios pasaron a 6 en estos, ayudando a PNV y EH-Bildu a reforzar su amplia mayoría y permitiendo la entrada de VOX en el parlamento (1 escaño). Si fueran políticos de altura, habrían comprendido hace mucho que los partidos tan sectarios únicamente responden al olor del dinero y que tratándose de las cosas domésticas, los ciudadanos prefieren el original a una copia barata.
Desgraciadamente nada cambiará en sus postulados. La culpa de tamaña derrota nunca será suya, sino de los otros: “Cloacas del Estado” -a las que ellos pertenecen desde hace tiempo-, “revanchistas” o periodistas que “intentan desacreditarlos”.  Nada tendrá que ver en la caída los muertos ocultados durante la pandemia, el ninguneo a sus familiares  en la misa celebrada el pasado 6 de julio -a la que no acudió ningún miembro del gobierno salvo la Sra. Calvo, y por obligación (había que refrendar los actos del Rey)-, ni la amenaza de subidas de impuestos o los miles de trabajadores que todavía esperan cobrar los ERTE’s en los que se encuentran inmersos. ¡Qué lástima!
Por Íñigo Villacieros.