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YA NO CUELA

El virus

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La primera víctima española de coronavirus que conozcamos murió el 13 de febrero, y solo ahora hemos sabido de su existencia, porque su defunción se achacó a ‘neumonía por causas desconocidas’. Naturalmente, han llovido las críticas y se ha extendido una inquietud que, aunque todavía lejos del pánico, parece avisarlo.

Pero febrero es solo el mes pasado, y la epidemia de desgobierno, que cada día se parece más a la ocupación de un ejército bárbaro en el descarado reparto del botín y en la indiferencia por las instituciones, tiene un origen más antiguo. El germen político que solo ahora se expresa en su máxima virulencia se ha ido inoculando en el cuerpo de nuestra sociedad a lo largo de décadas, de una supuesta derecha que ha funcionado en la práctica como guardián y custodio de los desmanes legislativos de la izquierda, y una izquierda que desde el primer día se ha considerado única ideología legítima y así lo ha transmitido a generación tras generación.

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