YA NO CUELA

El virus estará ya siempre con nosotros

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Madrid vuelve a imponer restricciones propias de una dictadura joven, entre otras cosas ese “no me hagan grupos” que se le reprochaba al franquismo. Era totalmente esperable, casi inevitable, y esa fue una de las razones por las que Iván Redondo hizo decir a su muñeco que la responsabilidad sería ahora de las comunidades autónomas. Sabía que habría una seria competencia entre los barones para recortar derechos con medidas absurdas, porque ningún gobernante democrático teme nada tanto como parecer que no actúa, incluso cuando no actuar es el único curso de acción recomendable.

Les contaré un secreto, un secreto a voces: la ‘normalidad’ no volverá jamás. Al menos, en vida de la presente generación. El virus se estirará más allá de lo imaginable, pero no importa que muera: vendrá otra cosa. Ya ha hablado Tedros, el tipo de la OMS, de que lo verdaderamente gordo, lo que debe cambiar radicalmente nuestras vidas, es el Cambio Climático.

Da igual lo que sea: nuestros gobernantes ya han concluido con éxito el experimento, ya saben que pueden hacer con nosotros lo que quieran si consiguen asustarnos lo bastante. Y asustar a la próspera y pancista sociedad occidental, que no tiene otro horizonte que esta vida y no precisamente las cosas más elevadas de esta vida, es un juego de niños.

También han descubierto -y esto sí da miedo- que pueden convertir a la masa de atenazados por el pánico en una policía política terriblemente eficaz a la que no hay que pagar y que no les deja mal.