‘España: una, grande y libre’ (III)

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Nuestra querida España, a la que queremos con UNIDAD, GRANDEZA Y LIBERTAD, está muy triste. La tristeza se basa en el enorme error que se está cometiendo por doquier, identificando la caída del muro de Berlín con el fin del Comunismo. Efectivamente es un error, que nos puede costar muy caro, si el mundo baja la guardia y le deja libremente corroer todavía más los cimientos de nuestra civilización. La caída del muro de Berlín hace treinta años demostró que el comunismo no era capaz de conseguir un progreso equilibrado en todos los campos vitales del ser humano. El comunismo era la rémora del desarrollo, de la convivencia, de la cultura, de la investigación para el bienestar y de tantos etcéteras. El comunismo es la dictadura permanente en todos los campos de las relaciones humanas. La caída del muro, por fin las dos mitades de Alemania unidas en UNA, GRANDE Y LIBRE ALEMANIA. La alegría desbordante de unos y de otros:

España está triste porque está sufriendo un ataque silencioso sin que una parte muy importante de los españoles lo perciba. Son miopes, no se dan cuenta, no lo perciben. El comunismo se expande por todo el mundo, especialmente por el mundo Occidental, de forma suave, casi libidinosa, para atraer a las personas, como la miel a las moscas. Es como las malas hierbas, están soterradas y cuando te das cuenta, se han apoderado de los mejores trigales. El comunismo es la carcoma en la madera. Cuando se deja ver es demasiado tarde. Se cae el edificio entero o la Torre de la Catedral de París.

España está en un momento crucial, en unas horas críticas. La tristeza de España está muy justificada. Traidores separatistas que la desprecian, no quieren ser españoles, hay muchos,  comunistas conscientes o inconscientes muchos más. Tan malo o peor es el socialismo marxista del Señor Sánchez y sus acólitos. Están sembrando mentiras que se las aplauden tanto los propios, como los que están embelesados en su palabrería sin saber exactamente lo que quiere decir y menos la trascendencia de lo que dice. La demagogia la tiene siempre servida y la tragan con bastante facilidad. Si sigue este marxista en la Moncloa, todos lo vamos a lamentar, incluso, hasta los más allegados. Sin duda, todos ellos están muy lejos de la Democracia, por mucho que se les llene la boca de la palabra sagrada, ensuciándola de ignominia, engaño y traición.

El voto a los demócratas es la única salida noble y con un futuro de esperanza. Con ello no quiero decir que son excelentes, lo que sí aseguro es que son lo mejor posible, lo más adecuado para la situación de crisis democrática, social y moral.

por Noé de la Cruz.

Licenciado en Pedagogía, Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especializado en Sociología (Técnicas de Investigación Social y Sociología de la Familia) y Diplomado en Psicología Industrial por la Escuela Superior de Psicología y Psicotecnia de Madrid. Ostentó el cargo de Consejero Titular en el Consejo Nacional de Educación durante 6 años. www.valoresuniversales.es