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YA NO CUELA

La ideología mata

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Los niños y los adultos infantilizados se tranquilizan con cuentos. Varias generaciones de cuentos contados, no por la noche, antes de dormir, en la cabecera de la cama, sino a todas horas desde todos los ángulos, nos han convertido en una población adicta a la fantasía.

En crisis como esta hay gente que se pregunta dónde están los líderes como Churchill, si son especímenes ya extintos. No. Sencillamente, no tienen futuro en política. Hoy Churchill, para llegar a primer ministro, no podría prometer “sangre, sudor y lágrimas”, sino el equivalente a unicornios de colores.

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“Todo va a salir bien”. O no. Nadie nos garantiza que vaya a salir bien, ni tiene pinta. Pero solo hay un modo de minimizar el mal, y es con la verdad, desnuda y completa. Ahora necesitamos verdad, a paletadas, verdad que nos permita hacer bien los cálculos, personales y sociales.

Y ese es el virus que colabora con el virus, esa insistencia enloquecida, encabritada y sin freno, en la mentira, en las mentiras, en cualquier mentira que nos dé bien masticadita el Partido.