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EN DEFENSA PROPIA

Mi voto, por España

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El próximo domingo voy a votar en defensa propia.

Mi papeleta será una reacción a la emergencia nacional por el golpe de Estado permanente separatista en Cataluña, una réplica a 40 años de compadreos de rojos y azules con el siempre insaciable secesionismo. Por los miles de valientes catalanes que se sienten españoles.

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Sin duda, también será una reivindicación: quiero para mi nación lo que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, tiene en su casoplón de Galapagar y el Papa Francisco, en el Vaticano: muros (fronteras) y seguridad.

Un voto por los más débiles, por los más indefensos, por los casi 100.000 niños víctimas del aborto al año a los que una sociedad egoísta y enloquecida no deja vivir. Por el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Será un voto al único partido que defiende a las mujeres al exigir prisión permanente para violadores y asesinos.

Una contestación al consenso progre que acaba con la presunción de inocencia, criminaliza a los varones por el simple hecho de serlo y no tiene en cuenta que la violencia es violencia, no tiene sexo, y una respuesta a la ley ideológica que oficializa los puntos de vista de la izquierda española como obligatorios, impone una memoria histórica hemipléjica y ataca la concordia y la reconciliación nacional.

Votaré a VOX. Por sentido común. Por España, porque España… siempre.

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