Tribuna

Momo

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Michael Ende fue uno de aquellos visionarios que conjugó el hermetismo alemán con la franca sensación del abrazo y supo llegar directo al corazón de los más pequeños y de sus progenitores con obras que ya conforman el salón de la gloria de la literatura infantil y fantástica. Entre ellas; La historia interminable, Jim Botón y Lucas el maquinista y la incomparable Momo.

Los hombres grises eran extraños individuos que representaban al Banco de Tiempo (Gobierno) y promocionaban la idea de ahorrarlo entre la población: por ello la vida se tornaba estéril, se dejaba de hacer todo lo que se consideraba perder el tiempo, como el arte, la imaginación o incluso dormir. Es decir, alienaban como pretexto. 

Momo, por su especial personalidad, se convierte en un obstáculo para los planes del Banco de Tiempo y se enfrenta a la dictadura de los hombres grises terminando con ellos. 

Lo que no sabía el bueno de Ende, es que años después, su gran obra se convertiría en un silogismo de la situación actual. En la que nos encontramos una amenaza similar a la de la desamparada Momo, una contingencia que está tratando de inyectar cloroformo a parte de la sociedad española, preocupada -lógicamente- en el menester sanitario. El autor del libro aconsejaba de una manera sutil pero convincente no dejarse seducir por los intereses ocultos de aquellos que tienen el suficiente poder como para influir en el estilo de vida de la gente, en el texto eran los hombres grises y bien podríamos definirlos con el mismo adjetivo de manifiesta actualidad. Hombres y mujeres grises, que con sus acciones de gobierno, tratan de imponernos no solo un hábito de vida, sino también una nuevo régimen social y económico. Lo están haciendo aplicando las famosas puertas giratorias, de tal forma que mientras adormecen a la sociedad con multitud de mensajes que a base de ingentes cantidades de dinero, riegan de publicidad los medios afines, por otro lado han comenzado a engranar el farragoso, pero efectivo mecanismo del cambio social. Una España nueva, hecha a su imagen y semejanza.

Este episodio tan dramático que está soportando el mundo, sin duda cambiará hábitos y sensaciones. Nos impondrá un modelo más racional de concebir el tiempo, un modelo economista que no olvida esos pequeños momentos y sensaciones, que sin tener valor económico y por tanto puedan parecer superfluas, son realmente importantes en la vida humana que siempre tiene una vertiente espiritual y emotiva.

Pero ojo, esos cambios espontáneos son lógicamente sobrevenidos, los que realizan los hombres grises, en cambio, son absolutamente premeditados y tienen un fin muy definido: acabar con todo aquello que discrepa de sus ideas. Todo ello con una sonrisa, mientras dosifican el cloroformo. Incluso los que antes trotaban entre barricadas, ahora se convierten en cachorros dóciles que congratulan con las consignas que marcan los que ejercen el poder.  

Momo siendo muy joven y sin asideros donde sostenerse se dio cuenta de las verdaderas pretensiones de estos seres grises y oscuros, nosotros no podemos ser menos. ¿Verdad?