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El nacimiento de la prensa de Moda en España

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Ahora que se habla tanto de la crisis de la prensa en papel. Ahora que desaparecen y aparecen cada día nuevas cabeceras de medios de comunicación en los quioscos, sobrevive un género y dando muestras, afortunadamente, de buena salud: las revistas femeninas, tanto las dedicadas a la moda y belleza como las que tratan de asuntos del corazón. “Y es que desde que la prensa es prensa, la mujer ha ocupado un importante espacio entre las publicaciones periódicas como lectora y, por consiguiente, también como protagonista argumental o tipología”, cuenta Margarita Garbisu.

A través de cien objetos, treinta y dos conjuntos de indumentaria, veinte publicaciones y veintiocho figurines, el Museo del Traje y Acción Cultural presentaban recientemente a los medios la exposición ‘¡Extra Moda! El nacimiento de la Prensa de Moda en España’, “la prensa como mejor aliado de la moda”, explicaron Ana Cabrera Lafuente y María Prego de Lis, comisarias de la muestra. La moda y la prensa se fusionan en esta exposición que hasta el 1 de marzo de 2020 mostrará cómo nace la prensa de moda -desde hace 300 años-, y en la que se puede ver una chaqueta de Eugenia de Montijo o el primer número de ‘La pensadora gaditana’, la primera revista femenina española, entre otras joyas.

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“La aparición de las revistas de moda se deben al auge de la industria textil, el auge del lujo y la llegada de nuevos tejidos y prendas”, explicaba Prego de Lis, que situó el inicio de la muestra en el siglo XVI, la edad de oro de la edición de “libros de trajes”, ilustraciones que reproducen el vestir en Europa en el siglo XV y XVI. “La moda no existiría sin la prensa. La moda es la industria y su altavoz es la prensa”, aseguraba Cabrera Lafuente, quien reconoce que la moda es uno de los elementos que definen la cultura occidental y surge, tal y como la conocemos en la actualidad, en el siglo XVII en Francia. De esa época, destacan dibujos de Alberto Durero, “la edición de libros de trajes o ‘trachtenbuch’, considerados como los antecedentes de los figurines”, detalló Prego de Lis, quien explicó que la primera revista de moda, ‘Mercure Galant’, se publicó en 1678 cuando Luis XIV, un gran apasionado de la moda, impulsó el lujo y los cambios estilísticos.

De la mano de Cabrera Lafuente desgranamos la Corte de Versalles, el epicentro de la moda hasta finales de siglo XVIII con María Antonieta como reina absoluta de las tendencias gracias a trajes femeninos como el ‘chemise de la reine’, antecedente de los populares “vestidos camisa”. En este periodo aparece por primera vez en España un periódico destinado al público femenino y con noticias de moda, ‘La pensadora gaditana’. Fue con Carlos III cuando comenzó, por así decirlo, la prensa femenina en España, gracias fundamentalmente a dos mujeres y a dos publicaciones: a Beatriz Cienfuegos y a Escolástica Hurtado Girón y Silva de Pico, o lo que viene a ser lo mismo, a La Pensadora Gaditana y a La Pensatriz SalmantinaLa Pensadora Gaditana empezó a editarse en Cádiz en 1763, en cierto modo como contrarréplica a El Pensador, una revista de crítica social.

La eclosión de la prensa de moda tuvo lugar en el siglo XIX cuando aparece ‘El Correo de las Damas’ y ‘El Periódico de las Damas’, considerada la primera revista de moda en España. Su mirada se dirige a ilustrar las nuevas tendencias, una nueva silueta que consiste en bajar el talle hasta la cintura, “que se estrecha por el uso del corsé”, explicaba Lafuente, que recuerda que “las faldas se acortan y aumentan su volumen con la superposición de las enaguas”. Durante el reinado de Isabel II surgen más de un treintena de cabeceras dirigidas a la mujer tradicional, de clase alta y burguesa, centrada en su familia “a la que indicaban cómo debía vestirse para cada ocasión, siguiendo el dictado de París”, añadió Lafuente.

En 1833 sale a la luz el primer número de ‘El Correo de las Damas’, y su redactor jefe es Mariano José de Larra quien escribió numerosos textos de moda y teatro. Ocho años después nació ‘La Moda Elegante Ilustrada’. Entre sus suscriptoras estaba la reina Isabel II. La revista reflejaba el miriñaque, un estilo romántico que gustaba mucho a la emperatriz Eugenia de Montijo.

Llegamos, entonces, a finales de siglo. Surge un cambio en el vestir femenino, la mujer se incorpora al mundo laboral y necesita siluetas más ligeras y tejidos más cómodos. “Surge la democratización de la moda”, puntualiza Cabrera Lafuente, quien apunta que desaparece el polisón. A partir de ese momento, la prensa de moda ha ido creciendo por el importante desarrollo de la industria textil, el abaratamiento de los tejidos y el mensaje generalizado: “Consumir más y en menos tiempo”.

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