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YA NO CUELA

No hay Plan A

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Si hay dos formas de juicio que deberían alertarnos en una persona estos son el agnosticismo y la certeza, y entre ellas alternan de continuo los opinadores áulicos en esta crisis. Si alguien no hace más que rectificar su conocimiento anterior, en cuestión de días; si dice digo hoy donde decía Diego ayer, no debería decirlo cada vez como quien plantea una evidencia innegable.

La impresión que saca el público es que nadie sabe mucho de lo que pasa, pero que todos deben parecer infalibles en el tono casi amenazante. La discrepancia no es meramente una posición que se juzgue errónea, sino criminal, disparatada. Si mañana es la ortodoxia -y no es improbable-, lo que se decretó ayer será la norma obvia y su contrario volverá a ser criminal, disparatado.

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Sesenta días de encierro y rápido deterioro social y económico y aumento exponencial del control político y seguimos como el primer día. Los estudios de prevalencia nos dicen que solo el 5% de los españoles ha desarrollado anticuerpos contra el virus, y esto tiene muy alarmadas a las autoridades médicas.

Los anticuerpos, ¿no se desarrollan al exponerse al virus? ¿Y no era este ejercicio a lo Campuchea un modo de no exponernos al virus? ¿Qué esperaban?

No hay Plan B, dijo Sánchez antes de que se votara la ampliación de nuestro encierro. Pero la terrible realidad es que tampoco hay Plan A. No hay plan, sin más.

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