YA NO CUELA

Pedro, de nuevo

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Siendo la adquisición del poder el fin último, y a menudo único, de la carrera política, es perfectamente natural que el PSOE cierre filas en torno al hombre que lo tiene, aunque haya llegado a él de aquella manera, y que Pablo e Irene se pellizquen cada mañana para comprobar que no están soñando, sino realmente en el Gobierno de España.

Pero los unos y los otros, si tienen ojos en la cara, deben de estar también temblando ante el tipo al que han aupado. Quien en cosa de meses pasa de considerar a Guaidó presidente de Venezuela a llamarle jefe de la Oposición es un desasosegante compañero de mando, uno que hoy te abraza como aliado y mañana te puede denunciar como enemigo.