YA NO CUELA

Privilegio

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Es una rasgo propio de la decadencia que las cosas creadas por el hombre acaben convirtiéndose en lo contrario de lo que se pretendía al crearlas. Poner fin a los privilegios era la razón de ser de la izquierda, el banderín de enganche de la revolución. Y aquí tenemos a Sánchez buscando aprobar un privilegio literal, una ‘lex privata’, un cambio en nuestras leyes no para favorecer el bien común o siquiera pensando en su aplicación universal, sino para beneficiar a una sola persona, Oriol Junqueras, cuyo apoyo ha comprado con esta y otras promesas.

Con qué confianza y esfuerzo se levantan garantías y parapetos a la arbitrariedad del Príncipe, y qué fácil es burlarlos cuando cambian los vientos.