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YA NO CUELA

Recordad

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El progresismo es una conjura contra la memoria, y hoy todos somos progresistas. Las élites se vuelcan insistentes sobre un futuro que, por no existir, pueden pintar con los colores del arcoiris. Pero nadie aprende del futuro, todo se aprende del pasado.

Por eso hay que cambiarlo constantemente. No ya la historia, como hicieron los Ilustrados y sus leyendas negras y rosas, o como pretenden hacer aquí por ley: el propio ayer, nuestros recuerdos frescos.

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Esos recuerdos de ayer mismo son de una neoaristocracia -que me perdone Enrique García-Máiquez- burlándose de quienes avisaban, alertaban y advertían que había que aplicar lo que se ha acabado aplicando con retraso y en servil copia de lo que ven fuera. La consigna es “nadie podía saberlo”. Sabemos que sí; sabemos que se arriesgó la salud pública por motivos ideológicos y partidistas con desalmada frialdad, y es importante no olvidarlo.

Abrid un fichero, guardad ‘pantallazos’ con sus bromitas y sus arrogantes desprecios. Porque harán lo imposible para que todo desaparezca por el agujero de la memoria.