YA NO CUELA

Recuerdos ilegales

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Nuestra guerra, como el régimen que vino después, no es como un atentado, un hecho puntual y limitado, algo que vivieran en primera persona, como afectados o testigos presenciales, solo unos pocos. Es un capítulo en los libros de Historia, con sus versiones contrastadas, pero también son las historias personales de nuestros abuelos, de todos los miembros de nuestras familias que estaban vivos entonces.

Y todos tenemos nuestras historias, que ningún historiador podrá negar y que, en la inmensa mayoría de los casos, ni siquiera anotará en un pie de página. Pero son nuestras, de primera mano, con toda la sacralidad de la sangre y los recuerdos de familia.

Ahora una ley quiere hacer ilegales los recuerdos de una parte de las familias de España, y retocar y embellecer los del resto. No, no ilegales: punibles. Recordar, repetir las historias del abuelo, puede ser castigado con multa o con la cárcel, porque el gobierno, de un partido que participó en ese pasado y tiene unas vergüenzas que tapar, ha decidido que las cosas sucedieron como ellos digan, por decreto.

Llevamos décadas con la izquierda como el pastor del cuento, gritando que viene el lobo del totalitarismo, pero me temo que estaban mirando en la dirección equivocada.