Regnum vegetabile, de Van Berkhey, en el Real Jardín Botánico

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Con guiños al New Wave, Radio Futura dedicaba a la estatua del Jardín Botánico una de sus más aplaudidas canciones: “Al compás de las horas / Dibujando una elipse / me quedaré /entre el sol y mi corazón / Junto al estanque / me atrapó la ilusión / escuchando el lenguaje de las plantas…”.

Todos los honores al Jardín Botánico de Madrid se quedan cortos. Aquel rincón que nos dejó Carlos III al que debemos proteger, cuidar y mimar cuidadosamente. Entre sus calles caben todas las plantas de aclimatación, sus altos almeces, olmos, acacias, sus plantas clasificadas según Linneo, sus cuadros de herbáceas officinalis y todo agrupado en orden botánico, no en artístico. Tan céntrico, “a dos pasos un ministerio, a cuatro la estación de Atocha, entre uno y otra la estatua de Moyano. Las verjas, las puertas, las estatuas peluconas, los bloques grises de granito que sirven de asientos sin respaldo, las cañerías de ladrillo para distribuir los riegos, la mansa paz campestre que convida a leer las Geórgicas a la sombra de un olmo, y sobre todo el volar de los mirlos de negro plumaje y pico de oro que están allí como en su casa…”, escribía José Nogales (ABC).

Uno de los jardines botánicos más ricos que tenemos en Europa. Para los que aún no han pisado tan bucólico y maravilloso espacio les recomiendo sus terrazas a modo de recorrido: la de la flor, de estilo romántico con una variada representación de árboles y arbustos; las escuelas botánicas con una colección taxonómica de plantas ordenadas por familias; la de los cuadros con las colecciones de plantas ornamentales, medicinales, aromáticas, endémicas y de huertas; y la de los populares bonsáis que alberga la colección donada en 1996 por el expresidente Felipe González. Se considera el conjunto más importante de especies autóctonas ibéricas, según el propio Jardín Botánico.

Hasta el 8 de diciembre, el Real Jardín Botánico acoge  la colección artística ‘Regnum vegetabile’ del artista holandés Jan le Franq van Berkhey,  un hombre polifacético que vivió entre los siglos XVIII y XIX: médico, profesor de Historia Natural, un apasionado del dibujo científico así como de las Ciencias Naturales que pintó y desarrolló, desde los 15 años, una voraz afición por el coleccionismo que le llevó a reunir 7.000 piezas entre láminas, fósiles, estampas, muestras vegetales, minerales, conchas… “Su deseo era elaborar un atlas del mundo natural”, explicaban los responsables del Real Jardín Botánico en la presentación.

La colección del siglo XVIII fue adquirida en subasta pública en 1785 por orden del rey Carlos III, cuando el Cónsul General de España en Ámsterdam, Ignacio Jordán de Asso y del Río, tuvo conocimiento de que aquella colección iba a subastarse. De inmediato informó al Conde de Floridablanca, ministro de Carlos III, la conveniencia de adquirirla. “Floridablanca dio cuenta aPedro Franco Dávila, primer director del Real Gabinete de Historia Natural, quiense hizo con las 160 carpetas que incluían la iconografía científica de Le Francq van Berkhey”.

Esta compilación está considerada por el RJB como “uno de sus tesoros” y será la primera vez que se exponga en Madrid. “La colección es un magnífico representante de una época en la que el coleccionismo reflejaba los esfuerzos por sintetizar y comprender cómo se organiza la diversidad del mundo natural”, señaló el director del Real Jardín Botánico, Esteban Manrique.

Hay que apuntar también el amplísimo fondo que posee la institución botánica madrileña. “Tenemos más de 15.000 dibujos, es una de las colecciones de ilustraciones botánicas más importantes del mundo”. En concreto, las obras de Van Berkhey son precisas ilustraciones cuyo indudable rigor científico atesora además la creatividad del artista. Estas joyas que ahora se exponen están dibujadas en papel verjurado, la mayoría son acuarelas, tintas chinas y guaches, aunque no faltan dibujos a lápiz y otras técnicas. Los dibujos tienen como temática principal las plantas y animales de África, América, Asia y Europa. La colección conservada en el Real Jardín Botánico está formada por 1.646 ilustraciones, procedentes del Real Gabinete de Historia Natural, de las cuales 458 son dibujos y el resto grabados, xilografías y grabados calcográficos. Van Berkhey formó su colección a lo largo de cuarenta años con el propósito de reunir, de forma ordenada y sistemática, ilustraciones de todas las especies vegetales del mundo. Para ello, adquirió, encargó e incluso realizó él mismo más de 8.000 dibujos y grabados de la naturaleza. Estos dibujos fueron realizados en papel de alta calidad y procedente, como señalo anteriormente, de distintos países y épocas. En su colección hay representantes de las escuelas holandesa-francesa, belga, china, británica, francesa y austro-germánica. Además, Manrique considera a esta colección como “un claro ejemplo de la unión de arte y ciencia porque muestra algunas curiosidades de esta última con una innegable belleza artística”.  

La muestra comprende también más de 6.000 ilustraciones de animales y minerales, de exquisitas ilustraciones zoológicas en acuarela, grafito, carboncillo o tinta china de todo tipo de mamíferos, aves, insectos, anfibios, peces o artrópodos, y también de minerales y fósiles así como otros materiales que se custodian en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. El Centro de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) considera esta muestra como “algo insólito por haberse conservado prácticamente íntegra una colección con estas características”.