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Siguiendo el rastro (II)

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Hoy empiezo siguiendo el rastro por el final, por los últimos acontecimientos, que no sólo están calientes, sino que están abrasando. Las sentencias judiciales, aunque tarde, porque el camino a recorrer era demasiado largo, ponen a cada uno en su sitio, con una ración grande de magnanimidad.

¿Ratifica ahora su palabra la Ministra María Jesús Montero? “Yo también soy 1, 2, 3, 4, 5 y tantos otros” (2013). Si todos ellos han sido condenados, parece lógico que ella también debiera reclamar su condena por solidaridad.  El Doctor Sánchez (2016) manifiesta, que Chaves y Griñán son personas honestas, por lo tanto, son inocentes. Está claro, que, como tantas veces, o se equivoca o miente. El Señor Bono sigue insistiendo, al día de hoy, en su compromiso de meter no sólo una mano en el fuego, como manifestó tiempo atrás, sino las dos manos, por la honorabilidad de los Ex Presidentes Andaluces. “No se llevaron ni un Euro a su casa”. Quizá tiene razón el Señor Bono, porque según la Justicia toleró que se lo llevaran otros a sus casas, a sus amigos o a sus correligionarios.

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Otra convicción del Señor Bono, de esta misma mañana, en un programa de la TV, el Socialismo es el único Partido que defiende la igualdad entre todas las personas. ¡Qué cinismo! El Socialismo, como ha quedado patente, en todo lo que hace, primero yo, con los que se apuntan y lo que queda para los demás. Sólo la Democracia consolidada defiende los derechos de todos, Señor Bono. El Socialismo Marxista que tenemos, NO.

La guinda final del día la ha puesto el Señor Pablo Iglesias Turrión, en un intento de salvar a su colega Sánchez, porque de eso depende alcanzar su sueño permanente, “ser Vicepresidente de España”.

“El bipartidismo trajo corrupción y arrogancia. Llegarán más sentencias como esta que retratan una época. España ha cambiado y no volverá a tolerar la corrupción. Ahora se abre la oportunidad de defender la justicia social y garantizar la limpieza de las instituciones”. ¡Qué buen corazón tiene! Es el único que lleva razón. El bipartidismo es un desastre, cuando él llegue al poder, esa época pasará a la historia. Impondrá el Partido Único, para acabar de una vez con el chalaneo del multipartidismo y el enfrentamiento permanente del bipartidismo, tirándose los trastos a la cabeza porque “Yo soy mejor que tú”.  “Tú eres peor que yo”. Con el partido único se acabó: “Será lo que yo diga y los demás a callar y a obedecer”.

Para adornar esta última expresión y volver yo al título del escrito, traigo un recuerdo especial de Francisco Largo Caballero: En el año 1933 afirmó, que estaba dispuesto a que “en España ondeara no la bandera tricolor de una república burguesa, sino la bandera roja de la revolución”.

Aunque con la misma canción sigo el rastro inconfundible del comunismo. En un viaje de turismo, Semana Santa del año 1970, hacemos escala en Bucarest Rumanía. Estuve solamente dos días y medio, suficiente para hacerse una idea clara de dónde estábamos. 

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https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7c/BrezhnevCeausescu.gif

Nicolae Ceaușescu y Leonid Brézhnev conversando

Durante la segunda década del gobierno de Nicolae  Ceaușescu el régimen se volvió cada vez más brutal y represivo. “Instauró un riguroso culto a su personalidad, un exacerbado nacionalismo y un total deterioro de las relaciones internacionales con el bloque occidental, a semejanza de la Unión Soviética”.    

La caída del Muro de Berlín, 9 de Noviembre de 1989, fue también el final de la Dictadura de Ceaușescu.  El pueblo se sublevó. Fue detenido cuando intentaba huir con su esposa Elena y, en diciembre de 1989 fueron ejecutados, bajo los cargos de genocidio, subversión contra el pueblo, destrucción de la economía, del patrimonio nacional y desfalco de los bienes públicos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Nicolae_Ceau%C8%99escu

Lo que nosotros pudimos contemplar y vivir en 1970. Calles descuidadas, edificios históricos abandonados. La vida de la gente, caras y ojos tristes, por las calles, en el autobús. Una fila de personas en plena calle, no menos de treinta metros de larga, nos conduce al Mercado Central. Seguimos hasta la cabecera de la fila que se iniciaba en una aparente pescadería. Sorpresa, lo nunca visto. Producto de pescado a la venta, sólo uno, grandes bloques de pescadilla congelada, dos personas golpeando fuertemente los bloques de hielo, con sólidos matillos de madera. Otras dos personas separaban las pescadillas, cubiertas todavía de hielo y las ponían en una bolsa. Tres personas más comprobaban el papel que les daban los clientes y les entregaban una bolsa de pescado. Sin salir del asombro, seguimos recorriendo el mercado con oferta pobre, escasa, de baja calidad y precios absolutamente controlados. 

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Otra vivencia significativa. Nos había dicho una Guía rumana en el autobús, que en Rumanía el paro era muy bajo oficialmente, porque toda persona tenía asignado un puesto, pero los salarios de la mayor parte eran de miseria. Pronto pude comprobar personalmente las afirmaciones de la Guía. Al llegar al hotel, seis u ocho personas con uniforme salieron a recoger nuestras maletas. Una señora cogió las dos maletas, la de mi mujer y la mía. Se dirigió al ascensor. Cogí yo una maleta y la señora me la arrebató violentamente diciéndome un rotundo NO. Dentro del ascensor justificó su  actitud casi violenta. Hablando con una mezcolanza de palabras en cuatro idiomas, la pudimos entender: (síntesis de la comunicación) “Si ven que no llevo yo las maletas, me quitan el trabajo, lo necesito mucho”. Cobraban un “PLUS”, los que llevaban más maletas.

Desde que subimos al autobús en el Aeropuerto, coincidimos con un matrimonio de Barcelona. A partir de ese momento, compartimos estas experiencias y otras semejantes, los cuatro juntos. La conclusión de Alfredo, comentada a su mujer, con cierta satisfacción: “Luisa, ya sé lo que vamos a hacer cuando regresemos a casa, tenemos que invitar al yerno a un viaje a Rumanía, con todos los gastos pagados. A ver si le sirve de purga, para que se le cure la fiebre de comunismo que lleva encima”. 

Estas vivencias las comento con algunos rumanos, buenos trabajadores en España y excelentes personas, quienes me ratifican lo que les cuento y me colman de hechos y situaciones difíciles de olvidar. Era el comunismo en vivo.

por Noé de la Cruz.

Licenciado en Pedagogía, Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especializado en Sociología (Técnicas de Investigación Social y Sociología de la Familia) y Diplomado en Psicología Industrial por la Escuela Superior de Psicología y Psicotecnia de Madrid. Ostentó el cargo de Consejero Titular en el Consejo Nacional de Educación durante 6 años. www.valoresuniversales.es