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Viva la dictadura

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Todos sabemos que Pedro Sánchez y los socialistas están muy preocupados por la democracia y la libertad y luchan incansablemente contra las dictaduras. Lo han demostrado valientemente al desenterrar el cadáver de un dictador que les ganó hace 80 años la guerra civil. Una guerra civil que, curiosamente, se desencadenó debido al proceso revolucionario que el PSOE y demás partidos de izquierda habían puesto en marcha para imponer en España la dictadura del proletariado, que diría un facha, o la democracia popular, que diría un progre. 

Que Pedro Sánchez es un individuo que carece de escrúpulo moral alguno y que el socialismo español vive cómodamente en la incoherencia y la mentira, es algo que todos sabemos. Pero la reciente visita a Cuba de nuestros monarcas ha rizado el rizo. 

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Para empezar con la ristra de incongruencias, la Cuba de Fidel Castro fue el único país hispanoamericano que decretó tres días de duelo oficial por “la muerte del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde”. No me digan que no tiene guasa que el PSOE ande con tanta pleitesía con el régimen castrista, a la vez que en España se dedican a profanar la tumba del “Generalísimo Francisco Franco Bahamonde” que en Cuba tanto respetaban. 

Pero lo peor es que hayan usado a nuestros monarcas para blanquear la dictadura tardocastrista. El encuentro del Rey con el dictador Miguel Díaz-Canel y el hermanísimo Raúl Castro, sin una sola reunión con la disidencia, supone un respaldo moral para un régimen dictatorial, por mucho que Su Majestad hiciste una tímida alusión a la democracia y los derechos humanos, y pidiese transformaciones al régimen, eso sí, siempre sobre la base del “respeto” a sus propias decisiones. De risa que el gobierno socialista y sus terminales mediáticas hayan querido quitar hierro al repugnante encuentro con Raul Castro, poniendo énfasis en que los reyes no se han hecho la foto con Daniel Ortega y Nicolás Maduro. En Nicaragua y Venezuela al menos hacen el paripé con simulacros de elecciones libres. En Cuba ni disimulan, dictadura pura y dura. 

Pero ya saben que en esto de luchar contra las dictaduras hay dos varas de medir en el PSOE. Si es de derechas, persecución implacable, aislamiento, sanciones internacionales, boicot económico y lo que haga falta, hasta desenterrar muertos. Si es de izquierdas, mucho diálogo, normalidad en las relaciones, comprensión al proceso y evolución política internas, restañar heridas. Vamos, que no soportan las dictaduras de derechas y tienen todo tipo de deferencias con las de izquierdas.  

Para acabar, la visita nos va acostar del orden de 57 millones más en ayudas y créditos al régimen cubano. Demostrando que lo importante es la ética y no el dinero, el gobierno socialista arregló un encuentro del Rey con los empresarios españoles que hacen negocios en Cuba, (muchos de ellos beneficiándose del sistema de créditos oficiales para inversión en “países en desarrollo”), para desmarcarse de la política de Donald Trump hacia la dictadura en Cuba,  expresado su “total apoyo” a unos empresarios que luchan por sacar adelante sus negocios “en condiciones no siempre fáciles y muchas veces adversas”, según sus palabras.

Si las dictaduras que asolan Hispanoamérica cuentan con enemigos tan aguerridos como el PSOE, desde luego no les van a hacer falta amigos para seguir manteniéndose en el poder.

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